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La decisión de Estados Unidos de declarar a Los Tiguerones como organización terrorista extranjera responde a una transformación que llevó a esta estructura desde la delincuencia local hacia operaciones de alcance transnacional. Sus vínculos con el narcotráfico, su capacidad armada y los ataques atribuidos al grupo explican el nuevo tratamiento, mientras la extradición adquiere mayor importancia para Ecuador frente a cabecillas que han salido del país.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció la designación el 9 de septiembre de 2026 en Quito, durante su visita oficial al país. Washington sostiene que Los Tiguerones colaboran con carteles mexicanos para el tráfico de drogas y los responsabiliza de ataques contra civiles, periodistas y fuerzas de seguridad. La medida también llega acompañada de una mayor cooperación bilateral para combatir estructuras criminales transnacionales.
Para Wilson Goyes, director de la Escuela de Gestión de Riesgos de la UIDE, la explicación está en el salto que dio la organización. “Escalonaron el grupo de Los Tiguerones de ser una banda local de narcotráfico a una amenaza transnacional”, sostiene.
El especialista identifica entre los factores su conexión con carteles mexicanos, la exportación de cocaína, su capacidad de fuego y los ataques contra civiles, periodistas y fuerzas del orden. A ello suma la incursión armada, transmitida en vivo, contra un canal de televisión ecuatoriano en enero de 2024.
Ese cambio de dimensión permite entender por qué la decisión estadounidense no se limita a perseguir a quienes participan directamente en hechos violentos. Según Goyes, la designación busca también cortar el soporte financiero internacional de la organización y reforzar la cooperación bajo la iniciativa estadounidense Escudo de las Américas.
Aquí aparece una pieza que puede determinar hasta dónde llega la persecución internacional. Goyes considera que la extradición tiene un papel “crítico” debido, entre otros antecedentes, al caso de William Joffre Alcívar Bautista, alias ‘Negro Willy’, máximo cabecilla de Los Tiguerones.
El dirigente fue detenido en España, pero su entrega a Ecuador no se concretó. La justicia española consideró insuficientes las garantías presentadas por el Estado ecuatoriano sobre su vida e integridad dentro del sistema penitenciario. Ese antecedente, según Goyes, evidenció debilidades de la cooperación judicial internacional.
Para el analista, la nueva categoría puede fortalecer ese cerco mediante mecanismos de persecución financiera y una mayor presión internacional para impedir que los cabecillas aprovechen vacíos entre los sistemas judiciales de diferentes países.
Hernán Moreano, especialista en seguridad, advierte que no todos los procesos pueden analizarse de la misma manera. En el caso español, explica, pesaron las condiciones del sistema penitenciario ecuatoriano y las garantías requeridas para concretar la entrega de alias ‘Negro Willy’.
En cambio, cuando Estados Unidos pretende procesar a integrantes de organizaciones criminales, necesita construir una causa que justifique la solicitud. Moreano señala que las autoridades estadounidenses buscan evidencias de operaciones que alcancen su jurisdicción, como ingreso de cocaína, movimientos de capital ilícito o lavado de dinero mediante entidades financieras.
La designación como terrorista, por tanto, no significa una extradición automática. Sí amplía las herramientas estadounidenses para rastrear recursos, investigar conexiones y construir procesos contra integrantes de la estructura.
La ofensiva también apunta a las economías que permiten funcionar a estas organizaciones. Moreano sostiene que la cooperación entre Estados Unidos, Ecuador, Colombia y Perú puede profundizar el monitoreo de operaciones financieras y posibles mecanismos de lavado de dinero.
Su análisis incorpora otro elemento: la expansión hacia actividades como la minería ilegal. Según el especialista, existen indicios de presencia e inversiones relacionadas con Los Tiguerones en zonas de Perú y el sur de Colombia, además de actividades vinculadas con minería ilegal y tráfico ilícito de oro.
Para una persona que vive o trabaja en territorios golpeados por extorsiones, secuestros o disputas criminales, el alcance práctico está allí: atacar las fuentes de financiamiento busca reducir la capacidad de estas estructuras para comprar armas, reclutar personas y controlar territorios.
El 9 de septiembre, este Medio detalló que Los Tiguerones surgieron entre 2017 y 2019 como un brazo armado de Los Choneros y posteriormente ampliaron su presencia desde Guayaquil hacia Esmeraldas. La organización se suma ahora a otros grupos ecuatorianos que Washington ya incluyó en su estrategia contra el terrorismo.
El siguiente paso estará en los expedientes. Moreano sostiene que mientras más evidencias reúna la justicia estadounidense sobre dinero ilícito, drogas u operaciones que alcancen su territorio, mayores serán sus elementos para solicitar la extradición de integrantes de Los Tiguerones, Los Lobos o Los Choneros.
Por su evolución desde una estructura criminal local hacia una amenaza de alcance transnacional, según el análisis citado.
Entre los factores señalados están sus presuntos vínculos con carteles mexicanos, el narcotráfico internacional, su capacidad armada y los ataques atribuidos al grupo contra civiles, periodistas y fuerzas de seguridad.
La medida puede reforzar la persecución financiera y la cooperación internacional contra la organización.
Según Wilson Goyes, la estrategia no apunta únicamente a quienes participan directamente en hechos violentos, sino también a cortar las fuentes de financiamiento y fortalecer la coordinación entre países frente a la estructura criminal.
No. La designación no implica una extradición automática.
Hernán Moreano explica que cada proceso requiere una causa y evidencias que sustenten la solicitud. Estados Unidos puede buscar elementos relacionados con ingreso de drogas, movimientos de capital ilícito o lavado de dinero que alcancen su jurisdicción.
Porque la justicia española consideró insuficientes las garantías ofrecidas por Ecuador sobre su vida e integridad.
William Joffre Alcívar Bautista, alias ‘Negro Willy’, máximo cabecilla de Los Tiguerones, fue detenido en España, pero su entrega a Ecuador no se concretó debido a cuestionamientos relacionados con las condiciones del sistema penitenciario ecuatoriano.
Porque sus recursos permiten financiar armas, reclutamiento y operaciones vinculadas al control territorial.
Los especialistas plantean que una mayor cooperación internacional puede ayudar a rastrear movimientos financieros, posibles operaciones de lavado de dinero y recursos procedentes de actividades ilícitas. Reducir esas fuentes de financiamiento busca limitar la capacidad operativa de estas estructuras.