La otra cara de la violencia en Ecuador: adolescentes reclutados por el crimen organizado para el sicariato

Adolescentes y sicariato: un fenómeno creciente que exige atención integral y prevención desde sus causas en Ecuador

Lorena Fernández, Columnista

La balacera registrada el 17 de junio de 2026 en el Aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil dejó un muerto y varios heridos. Este incidente ocurrió un día después de que se declarara un nuevo estado de excepción en diez provincias, incluyendo Guayas. Las investigaciones resultaron en la aprehensión de dos adolescentes de 15 y 16 años, quienes fueron detenidos en flagrancia junto con la incautación de dos armas de fuego. La víctima fue identificada como Carlos Alberto Suástegui Villanueva, señalado como cabecilla de una estructura criminal en El Triunfo.

Más allá de la identidad del fallecido o los responsables, este caso evidencia una realidad alarmante: el creciente involucramiento de adolescentes en delitos asociados al crimen organizado.

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Sicariato y adolescentes: una problemática alarmante

Emilio Carrillo, docente de la Escuela de Psicología de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), afirma que lo sucedido en el aeropuerto no es un fenómeno aislado. “Lo que pasó en Guayaquil ocurre todos los días en Ecuador. Lo preocupante es que sucedió en un espacio que debería ser seguro”, explica Carrillo.

El académico señala que los menores constituyen uno de los grupos con mayor incremento en aprehensiones relacionadas con la portación de armas. A menudo, son utilizados para cumplir tareas dentro de estructuras criminales, ya sea como parte de procesos de iniciación o como ejecutores de órdenes violentas. Además, estos adolescentes también aparecen con frecuencia entre las víctimas de homicidios y muertes violentas, reflejando su vulnerabilidad al ser captados por organizaciones criminales.

Factores que impulsan el reclutamiento

Camila Galarza, Psicóloga Clínica, experta en prevención, promoción de la salud mental e intervención psicológica, explica que no existe una única razón por la cual un menor termina involucrado en actividades criminales. Se trata de una combinación de factores familiares, sociales y personales. Las condiciones de vida en sectores vulnerables, donde no siempre se garantizan necesidades básicas como vivienda adecuada o acceso a servicios básicos, juegan un papel crucial.

Galarza destaca que la crianza negligente y la falta de cuidadores emocionalmente disponibles aumentan la exposición a influencias externas. “Durante la adolescencia, existe una necesidad fundamental de construir identidad y pertenencia. Cuando los jóvenes no encuentran ese sentido en su entorno familiar o escolar, pueden volverse más vulnerables a organizaciones que les ofrecen una identidad definida”, señala.

¿Qué sanciones enfrentan los adolescentes involucrados en sicariato?

Aunque el sicariato es uno de los delitos más graves contemplados en la legislación ecuatoriana, los adolescentes que participan en este tipo de hechos no son juzgados bajo las mismas reglas que los adultos. El abogado penalista Adrián Suárez Apolo explica que las sanciones para menores infractores están reguladas por el Código de la Niñez y Adolescencia y se aplican a través de medidas socioeducativas.

En los casos relacionados con sicariato, la medida máxima puede alcanzar hasta ocho años de internamiento en centros especializados para adolescentes infractores. Según Suárez, estas medidas implican la privación de libertad bajo un sistema distinto al penitenciario de adultos y pueden cumplirse de manera parcial o permanente, dependiendo de la gravedad del caso y de la resolución judicial. El especialista señala que estas sanciones buscan combinar la responsabilidad por la conducta cometida con procesos de educación y reinserción social, bajo el principio de que los adolescentes aún se encuentran en una etapa de desarrollo psicológico y social.

Además, aunque estas medidas no generan antecedentes penales como los de una persona adulta, sí dejan constancia de la infracción cometida dentro del sistema especializado de justicia para adolescentes.

Desigualdad y exclusión social

Carrillo sostiene que el crecimiento del reclutamiento debe analizarse desde una perspectiva social más amplia. “La desigualdad fortalece la exclusión social y económica”, afirma. Los adolescentes que crecen en desventaja suelen aceptar propuestas para formar parte de grupos delictivos debido a la falta de oportunidades laborales y educativas.

El especialista enfatiza que este problema no puede entenderse solo desde el ámbito policial; es necesario abordar las políticas sociales, educativas y de salud mental para garantizar protección e integración social para los adolescentes.

Cómo identificar cuando un adolescente está en riesgo

Galarza advierte que el reclutamiento rara vez ocurre de manera repentina. En muchos casos existen señales previas que pueden alertar a familias, docentes y cuidadores.

Entre ellas menciona cambios bruscos de conducta, aislamiento social, distanciamiento de la familia, actitudes más hostiles o violentas y la pérdida de interés por actividades que antes resultaban importantes para el adolescente.

“Comienzan a aparecer conductas que no son acordes a su edad. Además, empiezan a manejar dinero u objetos cuya procedencia no pueden explicar o desarrollan un nivel excesivo de secretismo respecto a lo que hacen y con quiénes se relacionan”, explica la psicóloga.

También pueden presentarse cambios repentinos en las rutinas diarias, ausencias escolares, descuido de la imagen personal, irritabilidad constante, apatía o conductas de riesgo. En algunos casos, añade, los adolescentes empiezan a normalizar la violencia en su discurso o muestran una actitud permanente de alerta e hipervigilancia.

“Ese estado de alerta constante suele reflejar miedo, presión o la sensación de que están involucrados en algo que deben ocultar. Por eso es importante que las familias y las redes de apoyo estén atentas a estos cambios y no los minimicen”, señala.

La normalización de la violencia

El ataque armado en el aeropuerto dejó una imagen preocupante: decenas de personas expuestas a un ataque en un lugar concurrido. Carrillo advierte sobre el peligro de normalizar estos hechos: “Nos hemos acostumbrado a ver adolescentes incurrir en delitos y muertes violentas todos los días”. Es fundamental reconstruir el sentido de protección hacia la vida humana.

Prevención como solución integral

Tanto Carrillo como Galarza coinciden en que se requiere una intervención integral para abordar esta crisis. La prevención implica fortalecer a las familias, mejorar el acceso a educación, ampliar programas sociales y garantizar espacios seguros para niños y adolescentes. También es esencial ofrecer atención especializada en salud mental para quienes ya han sido captados por estructuras criminales.

A medida que las autoridades investigan el ataque ocurrido en Guayaquil, queda una pregunta abierta para Ecuador: ¿cuántos adolescentes más deberán ser reclutados por el sicariato antes de que se enfrente este problema desde sus causas y no solo desde sus consecuencias?


Preguntas frecuentes sobre adolescentes reclutados por el crimen organizado:

❓ ¿Qué ocurrió en el aeropuerto de Guayaquil el 17 de junio de 2026?

Una balacera registrada en el Aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil dejó un fallecido y varios heridos, mientras que dos adolescentes de 15 y 16 años fueron aprehendidos en flagrancia.
El hecho ocurrió un día después de que entrara en vigencia un nuevo estado de excepción en varias provincias del país, incluida Guayas. Durante el operativo, las autoridades incautaron dos armas de fuego.
La víctima fue identificada como Carlos Alberto Suástegui Villanueva. El caso abrió nuevamente el debate sobre la participación de adolescentes en estructuras vinculadas al crimen organizado.

❓ ¿Por qué los adolescentes son reclutados por organizaciones criminales en Ecuador?

El reclutamiento de adolescentes suele estar relacionado con una combinación de factores sociales, familiares y económicos que aumentan su vulnerabilidad frente a organizaciones criminales.
Especialistas señalan que la falta de oportunidades educativas, la exclusión social, los entornos vulnerables y la ausencia de redes de apoyo pueden facilitar que grupos delictivos capten a menores de edad.
Además, durante la adolescencia existe una fuerte necesidad de pertenencia e identidad. Cuando ese apoyo no se encuentra en la familia o en la escuela, algunos jóvenes pueden ser atraídos por organizaciones que les ofrecen reconocimiento, protección o recursos económicos.

❓ ¿Qué sanciones enfrentan los adolescentes involucrados en delitos como el sicariato en Ecuador?

Los adolescentes no son juzgados bajo las mismas reglas que los adultos y pueden recibir medidas socioeducativas de hasta ocho años de internamiento en centros especializados.
Las sanciones están reguladas por el Código de la Niñez y Adolescencia y buscan combinar la responsabilidad por los hechos cometidos con procesos de educación y reinserción social.
Aunque estas medidas no generan antecedentes penales equivalentes a los de una persona adulta, sí quedan registradas dentro del sistema especializado de justicia para adolescentes infractores.

❓ ¿Cómo pueden las familias identificar señales de riesgo en adolescentes vulnerables al reclutamiento criminal?

Cambios bruscos de comportamiento, aislamiento, manejo inexplicable de dinero, ausencias escolares y actitudes más agresivas pueden ser señales de alerta.
Expertos en salud mental señalan que el reclutamiento suele estar precedido por modificaciones progresivas en la conducta de los adolescentes.
También pueden aparecer secretismo excesivo, pérdida de interés por actividades habituales, descuido personal, normalización de la violencia y estados permanentes de alerta o nerviosismo.

❓ ¿Qué medidas pueden ayudar a prevenir el reclutamiento de adolescentes por grupos criminales en Ecuador?

La prevención requiere fortalecer a las familias, ampliar el acceso a educación, impulsar programas sociales y garantizar atención en salud mental para niños y adolescentes.
Especialistas coinciden en que el problema no puede abordarse únicamente desde el ámbito policial o judicial. También es necesario intervenir sobre las causas que favorecen la exclusión social y económica.
Las estrategias de prevención incluyen crear espacios seguros para los jóvenes, fortalecer las redes de apoyo comunitarias y promover oportunidades educativas y laborales que reduzcan el riesgo de captación por organizaciones criminales.


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