
Un asalto armado en el sector de El Inca, en el norte de Quito el pasado 31 de mayo de 2026, volvió a abrir una pregunta que ya preocupa en la ciudad: ¿por qué algunos robos terminan en balaceras, heridos o víctimas mortales?
Un robo que reabre la alerta por la violencia armada
El hecho ocurrió en un local comercial ubicado en las avenidas 6 de Diciembre e Isla Isabela. Según reportes preliminares, al menos seis hombres armados ingresaron al establecimiento para exigir el acceso a una caja fuerte. Durante el ataque, un trabajador murió y otro resultó herido.
El caso no aparece aislado dentro de la preocupación ciudadana. En Quito también se han reportado asaltos armados en gasolineras, ataques contra personas que se resistieron a robos y hechos violentos en locales comerciales.
Para expertos en seguridad, estos episodios muestran un cambio en la forma en la que actúa la delincuencia.
Jean Paúl Pinto, experto en seguridad, sostiene que los hechos delictivos en Quito escalan hacia eventos más violentos. A su criterio, uno de los factores centrales está en la facilidad de acceso a armas de fuego y en el incremento de su circulación.
Pinto explica que los delitos que antes podían cometerse con armas blancas ahora ocurren con armas de fuego. Ese cambio, según el experto, eleva el riesgo para las víctimas, los trabajadores de locales comerciales, los guardias de seguridad y la fuerza pública.
Lea más: Asalto en local comercial de El Inca deja un trabajador muerto y un herido en Quito
El especialista señala que los delincuentes ya no limitan el uso de la violencia cuando enfrentan resistencia o cuando algo altera el plan inicial del robo. En esos escenarios, dice, pueden disparar, herir o matar a sus víctimas.
Pinto atribuye parte del problema a la impunidad. Según su análisis, los delincuentes actúan con mayor agresividad porque perciben que el sistema de justicia no siempre logra una respuesta efectiva frente a los delitos violentos.
El experto considera que, ante esa percepción, los asaltantes pueden asumir que incluso si disparan, hieren o matan, existe la posibilidad de que reciban medidas sustitutivas y no permanezcan en prisión.
Hernán Moreano, experto en seguridad, plantea otro ángulo. Según su análisis, en Ecuador existe una mutación de la delincuencia común hacia formas vinculadas con la delincuencia organizada.
Moreno afirma que esa transformación se expresa en mayores niveles de agresividad durante robos, asaltos en calles, ataques en locales comerciales y hechos registrados en zonas rurales. También menciona tácticas de tortura contra víctimas, como parte de una lógica destinada a generar miedo.
El experto sostiene que esos hechos buscan enviar un mensaje a la población sobre la presencia de pandillas o grupos delincuenciales en barrios, cantones, parroquias y zonas rurales.
Moreano también advierte sobre el acceso clandestino a armas. Según el experto, parte de la sociedad ecuatoriana se arma de manera irregular, mientras los delincuentes hacen lo mismo para imponer poder en zonas estratégicas.
El especialista menciona la circulación de armas fabricadas con impresoras 3D, que describe como desechables. Además, señala que todavía circulan armas artesanales hechas en San José de Chimbo, en Bolívar, con alcance nacional.
Para Moreano, la venta de armas responde a la confrontación entre bandas criminales en distintos puntos del país y también a la intención de defenderse de la fuerza pública.
Moreano explica que un asalto puede derivar en enfrentamiento armado cuando intervienen policías, militares o guardias de seguridad. En esos casos, los delincuentes pueden responder con violencia para evitar su captura o mantener el control del hecho.
El experto añade que el nivel de agresividad del hampa aumentó no solo en robos, sino también en secuestros, extorsiones, vacunas y otros delitos comunes. Según su análisis, el objetivo es imponer poder y marcar presencia territorial.
Ese patrón, dice Moreano, puede identificarse a partir del número de muertes violentas en ciudades y zonas rurales, las denuncias presentadas por la ciudadanía ante Fiscalía o Policía Judicial y el perfil de las víctimas, entre hombres, mujeres, niños y personas de la tercera edad.
Información extra: Robo