12 de diciembre de 2019 00:00

Alerta en Azuay y Cañar por la caída de ceniza del volcán Sangay

Al mediodía de ayer, estudiantes y transeúntes en Cuenca se protegieron de la ceniza con las mascarillas. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

Al mediodía de ayer, estudiantes y transeúntes en Cuenca se protegieron de la ceniza con las mascarillas. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Giovanni Astudillo

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La caída de ceniza proveniente del volcán Sangay alarmó a los habitantes de los cantones azuayos de Cuenca, Gualaceo, Chordeleg, Guachapala y Paute, y a los cañarenses de Biblián, Déleg y Azogues.

En el ambiente se evidenció un aire denso y molestoso para respirar. De acuerdo con el monitoreo que realiza el Instituto de Estudios de Régimen Seccional del Ecuador, el Índice de Calidad del Aire en Cuenca llegó a niveles dañinos durante el mediodía.

Por ello, adultos y niños usaron gafas y mascarillas como medida de precaución. Las autoridades recomendaron evitar la exposición prolongada, sobre todo a niños, adultos mayores y a quienes tienen problemas pulmonares.

Así, por ejemplo, en el Centro Geriátrico Años Dorados, en la zona de Challuabamba, se adoptaron precauciones para evitar afectaciones en los ancianos residentes. No salieron a la intemperie.

Ante la inusitada demanda, las mascarillas se acabaron en farmacias como Medicity, Pharmacys, Fybeca, entre otras cadenas, ubicadas en sectores como El Ejido y el centro.

Hubo cuencanos que se desplazaron a Turi, que es el mirador natural de Cuenca. Su intención era fotografiar la ciudad cubierta por una densa neblina. Édison Merchán aprovechó la ocasión para vender mascarillas en ese sitio. “Llega mucha gente por curiosidad... Acá estamos expuestos y sentimos molestias al respirar”.

La Dirección General de Aviación Civil dispuso la suspensión de las operaciones en el Aeropuerto Mariscal La Mar de Cuenca hasta las 18:00 de ayer. Un vuelo no se realizó.

El gobernador de Azuay, Xavier Martínez, señaló que hasta el mediodía de ayer, el nivel de alerta era bajo, por lo que no ameritaba la suspensión de las actividades, como las clases.

En el Hospital Regional Vicente Corral, de la capital azuaya, no se reportaron emergencias por la caída de ceniza.

El proceso eruptivo del Sangay empezó el pasado 7 de mayo. De acuerdo con el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, desde la tarde del martes pasado se registró un incremento de la actividad. Al anochecer de ese mismo día ya se reportó la caída de ceniza en los cantones azuayos de Guachapala y El Pan y los cañarenses de Azogues, Biblián y Déleg.

Según Patricio Ramón, técnico del Geofísico, el volcán está muy activo desde mayo y hay días en que aumentan las emisiones de ceniza, que ayer llegaron al Austro por la velocidad y la dirección del viento. En otras ocasiones -dijo- ha caído en zonas de Chimborazo y de Morona Santiago.

En el reporte del Geofísico se señaló que en el último sobrevuelo al volcán Sangay -realizado el 3 de este mes- se percibió un fuerte olor a azufre y se notó una intensa actividad fumarólica en los sectores suroc­cidental y oriental.

Ayer 11 de diciembre, la columna eruptiva alcanzó 1,4 kilómetros sobre el cráter.

El Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias resolvió, el 5 de este mes, establecer la alerta amarilla para las zonas de confluencia de los ríos Volcán y Upano, en Morona Santiago.

Allí existe la acumulación de rocas, troncos, ceniza y sedimentos, debido a la erupción del Sangay. Los flujos de escombros y lodo bajaron por los dos afluentes, por lo que se contaminaron.

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