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Vecinos y deportistas de los valles se unen para proteger al río San Pedro

Las aguas del río San Pedro recorren las localidades de Machachi, Cumbayá, Sangolquí, entre otras zonas. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

El río San Pedro nace en los deshielos del volcán Illiniza a más de 5 100 metros sobre el nivel del mar, al sur de la provincia de Pichincha. Tiene una longitud de 43 kilómetros y recorre las zonas de Machachi, Cumbayá, Sangolquí y se nutre de las aguas de los ríos Pedregal, Pita, Chiche y Guambi.

También se une al Machángara para convertirse en el Guayllabamba. En ese trayecto, sus aguas cristalinas provenientes de las montañas y quebradas se contaminan por la presencia de grasas, aceites, detergentes, aguas negras sin tratar y descargas industriales ilegales, según los informes de la Secretaría de Ambiente.

Por ejemplo, se detectó que hay 45 miligramos de aceites y grasas por cada litro (mg/L).

El catedrático Antonio Machado, del Instituto de Microbiología de Ciencias Ambientales de la Universidad San Francisco de Quito, fue parte de los científicos que participaron en el estudio que se realizó el año pasado sobre la determinación de la cantidad microbiana y química en 18 ríos de la capital, en el cual también se incluyó al San Pedro.

En esa investigación se determinó que en ese afluente hay parásitos de Giardia que provienen de los intestinos de las personas y animales. “Este vive en el suelo, los alimentos y el agua. Puede estar en las superficies contaminadas con desperdicios. Se está expuesto al parásito a través de material fecal”, indicó Machado.

La contaminación del río preocupa a los vecinos y deportistas, quienes conformaron un colectivo para protegerlo y pedir a la Secretaría de Ambiente que tome medidas.

A través de la página de Facebook: Rescatemos al río San Pedro, los activistas plantean alternativas para descontaminarlo. Se quejan que expide malos olores como de alcantarilla en horas de la madrugada. Ahora buscan el apoyo de las empresas privadas para cuidar las riberas e impedir que siga la contaminación.

Apuntan que el San Pedro está altamente contaminado. Incluso los obreros que trabajan en esa zona y han introducido sus pies en el río han terminado con sarpullido en la piel. Los deportistas que salen al parque ecológico Los Algarrobos se quejan que deben soportar olores nauseabundos mientras se ejercitan.

Otro problema es la acumulación de toda clase de basura, escombros y troncos de árboles en algunos tramos, en medio de la vegetación. El afluente también soporta las descargas de aguas servidas de los conjuntos residenciales construidos en los alrededores.

Maribel Pasquel es integrante del colectivo. Asegura que se creó un chat con cerca de 100 personas oriundas de Tumbaco, Cumbayá, Los Chillos y Amaguaña. “Nos unimos con otros grupos como Mujeres por el Agua, integrado por científicas y profesionales. Nos hemos contactado con las autoridades del cantón Mejía para trabajar de forma conjunta”.

Walter Rojas es un historiador que ha recopilado información relacionada al crecimiento de las parroquias de Cumbayá y Tumbaco. Dice que el río San Pedro comenzó a contaminarse desde 1960 cuando se construyeron los primeros barrios tras la reforma agraria. “Antes se encontraba toda clase de animales y peces en el agua, ahora la contaminación es insoportable”.

Hace más de 20 años -añade Rojas- las personas se bañaban y lavaban su ropa en el río, utilizaban el agua para preparar comida o dar de beber a los animales. Ahora, el líquido vital es maloliente y está muy contaminado.

Ambiente informó que se han realizado inspecciones en las zonas de influencia del San Pedro. En una trabajaron junto a los moradores de Cumbayá en el parque Los Algarrobos.

Añadió que con el colectivo se trabaja en un plan de intervención. Primero se recopiló la información estadística y técnica de los últimos años, sobre la problemática. Y se prepara una intervención pública en el río, a través de la evaluación de la calidad del agua y los posibles aportantes de descargas en la zona de influencia.

Además, se definieron mesas de trabajo para identificar a los actores civiles, industrias y a las entidades municipales que están involucrados directa o indirectamente en el tema.

En la última visita con vecinos y activistas a Los Algarrobos, se evidenció gran cantidad de basura arrojada al agua que se acumula en el parque, lo que afecta a la comunidad.