Toque de queda limita atención a habitantes de calle en Quito

Mientras el toque de queda limita la circulación, los habitantes de calle enfrentan mayores riesgos y menos atención social

El presidente de China, Xi Jinping, y el de Ecuador, Daniel Noboa, se reunieron en el Gran Palacio del Pueblo, en Beijing.

El toque de queda en Quito abrió un escenario complejo para miles de habitantes de calle que viven en plazas, quebradas, portales y espacios públicos de la capital. Mientras la restricción limita la circulación entre las 23:00 y las 05:00, esta población permanece expuesta a controles nocturnos porque la calle constituye su único lugar para dormir y sobrevivir.

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Riesgos durante el toque de queda

El Patronato San José calcula que cerca de 4 000 habitantes de calle viven en Quito. La mayor presencia se concentra en el Centro Histórico, aunque también existen grupos en sectores como Eloy Alfaro, Quitumbe y La Mariscal.

Patricio Benalcázar, director de servicios de protección y medios de vida del Patronato San José, explicó que el problema aparece porque las personas habitantes de calle permanecen en espacios abiertos durante el horario restringido. “Las plazas, los parques, las quebradas, los bosques y los portales son su hogar”, señaló.

Benalcázar aclaró que hasta el momento no existen reportes de detenciones de habitantes de calle durante el toque de queda. Sin embargo, advirtió que esta población sí enfrenta riesgo de controles por incumplir la medida.

El artículo 282 del Código Orgánico Integral Penal establece sanciones de uno a tres años de prisión por incumplir órdenes legítimas de autoridad competente.

El funcionario pidió que las medidas se apliquen de manera razonable y no arbitraria, debido a que las personas habitantes de calle permanecen en el espacio público porque no cuentan con otro lugar para pernoctar.

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Reducción en horarios de atención social

El Patronato San José mantiene brigadas de abordaje para localizar habitantes de calle y conectarlos con servicios de protección y salud. Los equipos recorren principalmente el Centro Histórico, Quitumbe, Eloy Alfaro y La Delicia.

La entidad trabaja con 27 técnicos bajo un principio de voluntariedad para intentar trasladar a las personas hacia servicios sociales o de salud pública.

No obstante, el toque de queda modificó el funcionamiento de estos recorridos. Antes, las brigadas trabajaban entre las 05:00 y las 23:00; ahora operan entre las 07:00 y las 21:30.

Benalcázar explicó que esta reducción limitó temporalmente la cobertura. Incluso, el Patronato registró menos personas atendidas durante las primeras noches de la medida. Según el funcionario, muchos habitantes de calle empezaron a ocultarse en quebradas, bosques o zonas alejadas para evitar controles nocturnos.

Condiciones complejas para la población vulnerable

El Patronato San José advirtió que el contexto resulta todavía más complejo por las condiciones de salud y vulnerabilidad que enfrenta esta población. Más del 70% de habitantes de calle presenta consumo problemático de sustancias sujetas a fiscalización. Además, cerca del 10% registra cuadros psiquiátricos.

Benalcázar sostuvo que estos casos requieren atención desde salud pública y protección social, no únicamente desde controles de seguridad. El Patronato traslada a personas con problemas psiquiátricos o consumo problemático hacia servicios de salud del Municipio o del Ministerio de Salud Pública.

Mientras tanto, quienes no presentan esas condiciones pueden acceder al Hogar Comunidad de Calle, espacio municipal que brinda alimentación y acogida nocturna. La capacidad de atención llega a cerca de 100 personas por noche, aunque la demanda supera esa cobertura.

Diferenciación entre víctimas y victimarios

El boletín emitido por el Patronato San José el 5 de mayo advirtió que el toque de queda “no cambia las condiciones de quienes viven en la calle” y planteó la necesidad de diferenciar entre víctimas y victimarios dentro de la crisis de seguridad que enfrenta el país.