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Los sucesos acaecidos el pasado 30 de septiembre, como todo hecho trágico, suscita la memoria histórica que en este caso atraen los recuerdos sobre la Policía Nacional y la ciudad de Quito.
En la época del dominio hispánico, los cabildos tomaban las medidas de seguridad de su jurisdicción y constituían “la Santa Hermandad”, que no debe confundirse con la Inquisición.
Los miembros de este organismo se encargaban de proteger a los barrios de la ciudad, persiguiendo y apresando delincuentes. Normalmente, era dirigida por un Alcalde, el ser nombrado para el cargo era cuestión de mucha honra.
Con la Independencia, primero cuando nuestro país fue parte de la República de Colombia y luego al crearse el Estado del Ecuador, se inició la constitución de una incipiente Policía, la que fue desarrollándose con lentitud, incluyendo una rural.
Se podría decir que la organización policial propiamente dicha se consolidó en el año de 1884, con la ley orgánica expedida por el gobierno de José María Plácido Caamaño. Alfaro la fortalecerá, siendo la administración de Alberto Enríquez Gallo la que dio forma definitiva al Cuerpo de Carabineros que se inició en el período presidencial de José Luis Tamayo.
Se trataba de una organización de espíritu militar, que fue utilizada como fuerza de represión durante los difíciles años de la presidencia de Carlos Alberto Arroyo del Río, razón por la cual, en la revolución del 28 de mayo de 1944, a la que Velasco Ibarra llamó ‘La Gloriosa’, alguno de los carabineros fueron linchados por la ira del pueblo.
El nuevo gobierno presidido por José María Velasco Ibarra, que llegaba por segunda vez al poder, suprimió el Cuerpo de Carabineros y creó la Guardia Civil Nacional, la que en estricto sentido histórico se constituiría en el origen de la actual Policía Nacional. Sin embargo, esta institución celebra su fiesta aniversaria el 2 de marzo, en recuerdo del Cuerpo de Carabineros.
En la década de los 50 volverá a llamarse Policía Nacional o Policía Civil Nacional, y los grados que se otorgaron fueron de Subinspectores, Inspectores, Subprefectos y Prefectos, los cuales recordaban la estructura de la Policía francesa.
Se crearon los regimientos y entre esos el de Quito, que por muchos años ocupó el edificio de la Montúfar 1000, entre Esmeraldas, Manabí y av. Pichincha. Su estructura arquitectónica data de fines del siglo XIX y fue ocupado originalmente por un cuartel de caballería, convirtiéndose en escenario de la vida policial cotidiana, encerrándose ahí a detenidos por delitos comunes o acciones políticas.
En el año de 1972 se trasladó al lugar que actualmente ocupa y que constituyó el escenario del último levantamiento policial, puesto que protestaron también contra las muñecas de trapo obsequiadas en la Navidad de 1979 para sus hijos e impidieron ser integrados al Ministerio de Defensa por los representantes constitucionales de 1998.
Los quiteños llamaron a los policías “chapas”, creyéndose que el apodo se origina en una placa metálica que tenían sobre el pecho o que procede del quichua.
Este sobrenombre se extendió por todo el país, salvo en Guayaquil, que al igual que en Chile les dicen “pacos”. El Ecuador tiene que hacer grandes esfuerzos para que las heridas abiertas el 30 -S no se infecten, consiguiendo reconciliar a la Policía con la sociedad y el Ejército.