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Entre el 13 y 14 de noviembre, la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) intensificó sus controles en distintos sectores de la ciudad y encontró un panorama que preocupa.
Este fue el resultado de las operaciones en solo dos días: de 1 476 vehículos revisados, 1 066 registraron infracciones. Las cifras confirman que las malas prácticas siguen marcando la movilidad en la capital.
Durante esos dos días, la AMT ejecutó 90 operativos con énfasis en zonas conflictivas y conductas que generan mayor riesgo vial. Los controles se enfocaron en carriles exclusivos (13), pico y placa (12), alcohol al volante (8), ciclovías (8) y revisiones interinstitucionales (8).
Las citaciones revelaron los problemas más repetidos. La falta de licencia encabezó la lista con 130 casos, seguida del mal estacionamiento (67) y el uso de vidrios polarizados sin autorización (57). También destacaron las luces en mal estado (44) y el no uso del cinturón de seguridad (44), señales de una conducción que aún ignora normas básicas.
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Uno de los operativos más estrictos se desarrolló el 14 de noviembre en el km 8 de la Ruta Viva, en sentido Quito-Aeropuerto. David Arguello, coordinador de Operaciones de la AMT, dirigió el control preventivo de velocidad y calificó como indispensable el compromiso ciudadano para alcanzar la meta planteada por la Alcaldía de Pabel Muñoz: reducir siniestros y respetar los límites.
En la Ruta Viva y la Simón Bolívar, los rangos permitidos son 70 km/h para vehículos pesados y 90 km/h para livianos. El cinemómetro instalado dos kilómetros antes del punto de control detectó una tendencia preocupante: numerosos vehículos superaban estos límites, muchos de ellos por al menos 10 km/h.
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El personal se ubicó en una cápsula de seguridad para detener a todos los conductores. Se revisaron licencias, matrículas, permisos habilitantes y posibles irregularidades como placas ocultas o vidrios polarizados.
El operativo reunió a la Policía Nacional y a la AMT, que explicó uno a uno los riesgos del exceso de velocidad.