
Cada fin de semana, las fiestas y reuniones sociales se multiplican en Quito. Pero también lo hacen las cifras de conductores que deciden manejar después de beber alcohol.
En lo que va de 2025, la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) ha detenido a más de 500 personas por conducir bajo los efectos del alcohol.
De acuerdo con datos de la Agencia Metropolitana de Tránsito, 632 personas fueron detenidas: 604 hombres y 28 mujeres.
La entidad mantiene controles permanentes en toda la ciudad y advierte que seguirá aplicando las sanciones establecidas en la ley. Sin embargo, recuerda que la seguridad vial no depende solo de las autoridades, sino también de las decisiones personales.
El informe revela que el grupo etario entre 27 y 35 años concentra la mayor cantidad de aprehensiones. Son adultos jóvenes que combinan ocio y conducción.
De los detenidos, 587 conducían vehículos particulares, mientras que 25 eran taxistas, 12 choferes de carga, seis de transporte público y dos de transporte escolar.
Los niveles de alcohol en sangre detectados también son alarmantes:
Según la AMT, esos niveles se asocian directamente con una alta probabilidad de causar siniestros viales graves.
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La conducción en estado etílico puede costar caro. Las sanciones contemplan hasta tres salarios básicos unificados, 60 días de suspensión de licencia y 30 días de prisión.
El 65,3 % de los infractores tenía licencia tipo B y el 13 % tipo C.
La AMT insiste en un mensaje clave: si se va a beber, no se debe conducir. Elegir a un conductor designado o usar transporte seguro puede salvar vidas y evitar tragedias en segundos.