
Una travesura de Pancho terminó en una emergencia que movilizó a los rescatistas de Quito. El can fue liberado tras maniobras de precisión sin sufrir heridas.
La tarde de este miércoles 24 de junio de 2026, una vivienda en la parroquia de Calderón, al norte de Quito, se convirtió en el escenario de una labor de rescate inusual.
Pancho, un can que reside en el sector, protagonizó un incidente al quedar inmovilizado entre los barrotes de una estructura metálica. Esto obligó a sus propietarios a solicitar la asistencia urgente del Cuerpo de Bomberos de Quito.
Según el reporte de las autoridades de socorro, el animal, movido por su curiosidad natural, ingresó a un espacio reducido entre las rejas de un cerramiento. Sin embargo, al intentar regresar por el mismo sitio, su cuerpo quedó atascado, impidiéndole salir por sus propios medios.
Al notar que el can se encontraba inquieto y sin poder liberarse, sus tutores llamaron a los organismos de emergencia. Los efectivos del Cuerpo de Bomberos de Quito arribaron al domicilio para evaluar la situación y planificar el procedimiento de extracción.
Para garantizar la integridad física de Pancho, los rescatistas descartaron el uso de la fuerza bruta. En su lugar, el equipo operativo empleó herramientas especializadas para ejecutar cortes precisos en los puntos de soldadura de las rejas.
El objetivo era ampliar el espacio entre los barrotes lo suficiente para que el perro pudiera deslizarse sin sufrir cortes ni lesiones en su piel.
Durante varios minutos, el personal mantuvo la calma necesaria para no estresar más al can, quien mostraba signos evidentes de ansiedad debido a su inmovilidad. Gracias a la técnica y pericia del personal, el metal fue retirado exitosamente, permitiendo que Pancho recuperara su libertad.
Una vez fuera de la estructura, el personal paramédico de los bomberos procedió con una evaluación médica veterinaria in situ. Tras una minuciosa inspección, se confirmó que el perro no presentaba heridas, contusiones ni lesiones musculares tras el incidente.
Al verificar que su estado de salud era óptimo, los rescatistas entregaron a Pancho a sus dueños. La intervención concluyó con un mensaje positivo de parte de los bomberos, quienes destacaron que, aunque las travesuras de mascotas a veces derivan en complicaciones, su labor principal es asegurar que estas historias tengan finales felices.