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Hace poco, el alcalde de Quito, Pabel Muñoz, sostuvo que cada vez menos personas están optando por ir a vivir a los valles. Más bien, elige otras opciones, como el sector de La Carolina, en el macrocentro de Quito. Añadió que la tendencia de las grandes ciudades es elegir la viviendo a una distancia no mayor de 15 minutos de donde se trabaja o del sistema de transporte que le aproxime a los lugares donde debe ir con regularidad. Entonces, se trata de una elección difícil: vivir en Quito o en los valles.
Leopoldo Ocampo, presidente del Consejo Estratégico de Infraestructura, un grupo que reúne a personalidad del área de la construcción y de la política alrededor de las obras públicas, reconoce que el “la movilidad está cada vez más caótica en la ciudad”. Esto obliga a establecer una interrelación de los sistemas de transporte para que la gente se movilice menos, pues ahora gasta más tiempo en los viajes de un punto a otro de la ciudad.
Ocampo, además, afirma que hay escenarios en Quito para desarrollar un plan importante para las personas no vivan más de cinco kilómetros de sus lugares de trabajo “y no pierda una ingente cantidad de tiempo” en la movilización. Desde los Valles, llegar a Quito toma media hora en el mejor de los casos.
El presidente de la Asociación de Corredores de Bienes Raíces, José Vicente Betancourt, sostiene que, si se analiza el mercado inmobiliario, ahora las propiedades que “tienen más salida son las que están cerca de una entidad financiera y del comercio porque se vuelve un ancla para su estilo de vida”. Es decir, el macrocentro hacia el norte de Quito. Aunque el sur de la ciudad tiene también hay un crecimiento comercial, así como en el norte de la capital
Si la movilidad se ha convertido en un problema que determina la decisión de elegir el sitio para habitar, es necesario que haya proyectos de recuperación urbana. Tanto Ocampo como Betancourt creen que Quito tiene varios espacios para ello, como el sector de la avenida 10 de agosto, que está prácticamente abandonada y que requiere de un plan para rehabilitarlo.
En cambio, la zona de La Carolina es una de las más atractivas, tanto porque es una gran zona financiera y comercial. “Hay que ver que el sector de La Carolina está siendo un polo de desarrollo formidable inmobiliario, pero es una vivienda vip“, dice Ocampo.
En cambio, Betancourt piensa que hay otro sector que debe ser pensado: el que está entre la avenida Patria y la Orellana. “Se tiene considerado cambiar a construcciones de 10 o 15 pisos y eso se puede volver un atractivo y que siga siendo un motor de la economía como siempre ha sido”.
¿Y qué pasa con los sectores que no son de la elite como La Carolina? “Para hablar de otro nivel económico y social, ¿cómo pedir que se genere vivienda barata, cómo construir casas baratas si los terrenos son caros?, se pregunta Ocampo.
Para Betancourt, se puede tomar como referencia los proyectos que se establecieron en el Centro Histórico para rehabilitarla. Pero es precisamente en el Centro Histórico en donde menos oferta hay, según el siguiente cuadro, elaborado por Market Watch, en el que se ve la distribución de viviendas según los sectores de la ciudad.
Como se ve en el cuadro, en los valles hay más proyectos de casas, cuando en el sur y el norte, se priorizan los departamentos, en edificios. Es decir, un Quito que crece hacia lo alto, como planteó Muñoz.
En el siguiente cuadro, también elaborado por Market Watch, las unidades disponibles crecen en el norte central de Quito, en el Valle de los Chillos, mientras que se detuvo de algún modo en Cumbayá, pero aumentó en Tumbaco.