
El equipo USAR ECU-01 del Cuerpo de Bomberos Quito regresó a Ecuador el jueves 2 de julio de 2026, después de siete días de trabajo en Venezuela, donde participó en las labores de búsqueda y rescate tras dos terremotos. La misión dejó reconocimientos oficiales, pero también dos historias que marcaron al grupo: el rescate de Marlene, una mujer de 80 años, y el de un niño de 12 años atrapado bajo los escombros.
Marlene permaneció más de 60 horas atrapada bajo los escombros en el sector de Playa Grande, en Venezuela. El 27 de junio de 2026, el equipo USAR ECU-01 del Cuerpo de Bomberos Quito la localizó con vida junto con rescatistas de El Salvador.
La primera información del equipo ecuatoriano confirmó que Marlene seguía con vida. Desde ese momento, los rescatistas concentraron el contingente necesario en el sitio para continuar la operación.
Después, el equipo confirmó el rescate con vida de la mujer de 80 años. La operación se concretó con la participación de los bomberos quiteños y los rescatistas salvadoreños.
Para el bombero Ángel Astudillo, el rescate de Marlene no solo representó un procedimiento técnico. Durante el recibimiento del equipo en Ecuador, explicó que su testimonio iba por el lado humano de la misión.
Astudillo recordó que, cuando sus compañeros le comunicaron el caso de Marlene, asumió el reto de participar en el rescate. En su relato habló de valentía, de humanidad y del amor por salvar vidas como la fuerza que sostuvo aquel momento.
Dijo que ese amor por salvar vidas fue importante y se convirtió en su fortaleza. También señaló que la vivencia marcó tanto a él como a sus compañeros.
El jefe del Cuerpo de Bomberos Quito, Esteban Cárdenas, también se refirió a ese rescate. Dijo que salvar una vida da sentido a la misión de los bomberos. Además, sostuvo que los equipos se preparan durante años con exigencia, dedicación y pasión para enfrentar operaciones de esa magnitud.
Cárdenas afirmó que Marlene hizo que los rescatistas lucharan junto a ella y que nadie pensó en rendirse, porque el objetivo era encontrar vida.
El abrazo de un niño de 12 años a un bombero de Quito
La segunda historia ocurrió en el quinto día de trabajo. El capitán Danilo Mendoza contó que el equipo salió con una misión clara: rescatar a un niño.
El operativo se desarrolló en un edificio residencial de nueve pisos. Tras localizar y buscar entre la estructura colapsada, los rescatistas empezaron el trabajo a unos seis metros de profundidad.
Mendoza relató que logró el primer contacto directo con el niño. Lo encontró sin movilidad, porque las losas y la estructura permanecían sobre él.
El capitán recordó que una de las impresiones más fuertes fue tomarle la mano. Sintió su calor y entendió la distancia que aún los separaba. De inmediato abrió un acceso pequeño para ingresar y revisar sus condiciones.
El niño tenía 12 años. Según el testimonio de Mendoza, el menor pidió ayuda. Esa frase golpeó al rescatista como profesional y como ser humano.
El equipo empezó a cortar madera, perforar y retirar obstáculos para llegar hasta él. Había mesas, madera y una estructura de concreto que impedía el acceso directo.
El rescate tomó aproximadamente seis horas. Durante ese tiempo, los bomberos trabajaron hasta crear el espacio necesario para que Mendoza ingresara.
Cuando el capitán llegó hasta el niño, el menor lo abrazó. Luego el equipo avanzó con la extracción y logró entregarlo a sus familiares.
Mendoza dijo que la alegría de un bombero en ese momento resulta indescriptible. Señaló que el entrenamiento los forma como técnicos y profesionales, pero también recordó la emoción personal y colectiva de devolver un niño con vida a su familia.
Esteban Cárdenas, jefe de Bomberos Quito explicó que el contingente ecuatoriano estuvo integrado por 46 hombres y mujeres y un binomio canino. El equipo se movilizó de acuerdo con los protocolos que define Naciones Unidas para búsqueda y rescate urbano.
El jefe del Cuerpo de Bomberos Quito señaló que la activación ocurrió tras el pedido de ayuda humanitaria del Gobierno venezolano. A primeras horas del 26 de junio, el equipo aterrizó en Caracas.
Una de sus primeras tareas fue instalar la Zona de Recepción y Despacho. Ese espacio permitió abrir el sistema de Naciones Unidas y registrar a los equipos internacionales según sus capacidades.
Cárdenas indicó que 53 equipos clasificados por Naciones Unidas ingresaron a Venezuela. Después, en la célula de coordinación, los líderes definieron las asignaciones según la información del sistema de Protección Civil del país afectado.
Los bomberos de Quito cubrieron 152 sitios de trabajo
Cárdenas informó que se establecieron alrededor de 152 sitios de trabajo y que todos recibieron cobertura. También señaló que varios equipos internacionales empezaron a cerrar sus misiones tras cumplir sus tiempos de operación.
El jefe de Bomberos recalcó que un equipo de búsqueda y rescate, cuando asiste en ayuda humanitaria, debe respetar los protocolos internos del país afectado. Por eso, dijo, el apoyo internacional llega para cumplir la normativa y las directrices locales.
El retorno abrió otro proceso para el equipo USAR ECU-01
El equipo USAR ECU-01 aterrizó en Latacunga tras concluir las operaciones en Venezuela. A su llegada, las autoridades entregaron un reconocimiento por el compromiso, la preparación, el profesionalismo y la entrega demostrados durante la misión.
El Cuerpo de Bomberos Quito también rindió homenaje a las mujeres y hombres del contingente. La institución destacó que actuaron con valentía, preparación y humanidad en los momentos críticos.
Antes de volver, los bomberos compartieron mensajes de gratitud por el cariño recibido en Venezuela. También enviaron una frase de aliento al país afectado: “¡Fuerza Venezuela!”.
Cárdenas explicó que el regreso no cierra de inmediato la misión para los rescatistas. El equipo humano cumple chequeos médicos y procesos de descarga emocional con psicólogos institucionales antes de retomar sus actividades.
Los binomios caninos también reciben cuidados específicos. Según Cárdenas, los perros viajan con fichas clínicas y médicas al día, cuentan con médico veterinario y cumplen cuarentena y chequeos antes de recibir el alta.
El jefe de Bomberos cerró su mensaje con orgullo por el equipo. Dijo que lidera a un grupo solidario, profesional y con un corazón que ama la vida. También recordó que la humildad acompaña a quienes cumplen misiones humanitarias y que cada esfuerzo tuvo una razón: salvar vidas.
Los rescates de Marlene, una mujer de 80 años, y de un niño de 12 años atrapado bajo los escombros se convirtieron en las operaciones más emblemáticas de la misión del equipo USAR ECU-01 en Venezuela.
Marlene permaneció más de 60 horas bajo una estructura colapsada y fue rescatada el 27 de junio de 2026 por bomberos de Quito junto con rescatistas de El Salvador. Días después, el equipo ecuatoriano también logró rescatar con vida a un niño de 12 años atrapado en un edificio residencial, una operación que se extendió durante aproximadamente seis horas y concluyó con el menor reunido con su familia.
El rescate se ejecutó en el quinto día de la misión dentro de un edificio colapsado de nueve pisos y tomó alrededor de seis horas hasta liberar al menor con vida.
El capitán Danilo Mendoza relató que el equipo trabajó a unos seis metros de profundidad para llegar hasta el niño, quien permanecía inmovilizado por los escombros. Tras retirar madera, concreto y otros obstáculos, Mendoza logró ingresar hasta el menor, quien lo abrazó antes de ser extraído y entregado a sus familiares.
Los rescatistas describieron el rescate de Marlene como una experiencia profundamente humana que reafirmó su compromiso de salvar vidas.
El bombero Ángel Astudillo explicó que el amor por salvar vidas fue la fortaleza que sostuvo al equipo durante la operación. Por su parte, el jefe del Cuerpo de Bomberos Quito, Esteban Cárdenas, señaló que rescatar a Marlene dio sentido a años de preparación y recordó que nadie pensó en rendirse mientras existiera la posibilidad de encontrarla con vida.
El contingente ecuatoriano estuvo integrado por 46 rescatistas y un binomio canino, trabajó bajo protocolos de Naciones Unidas y participó en operaciones de búsqueda y rescate en 152 sitios asignados.
Según Esteban Cárdenas, el equipo llegó a Venezuela tras una solicitud de ayuda humanitaria, instaló la Zona de Recepción y Despacho para coordinar el ingreso de brigadas internacionales y colaboró con otros 53 equipos clasificados por Naciones Unidas, siempre bajo las directrices de las autoridades venezolanas.
Al regresar, los rescatistas cumplen evaluaciones médicas y procesos de apoyo psicológico, mientras que los binomios caninos reciben controles veterinarios y cumplen protocolos sanitarios antes de reincorporarse al servicio.
Esteban Cárdenas explicó que el retorno no marca el fin inmediato de la misión. Los bomberos atraviesan una etapa de chequeos físicos y descarga emocional con psicólogos institucionales. Los perros rescatistas también reciben seguimiento veterinario, revisión de sus fichas clínicas y cuarentena antes de obtener el alta para volver a sus actividades.