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En los últimos días de mayo de 2026, la violencia impactó nuevamente a la capital ecuatoriana.
Hechos como el presunto delincuente abatido en el norte de Quito cerca de la medianoche del 29 de mayo y un asalto en un local comercial del sector de El Inca, que dejó un trabajador muerto y otro herido el 31 de mayo, reflejan la creciente preocupación por la seguridad en Quito.
Estos incidentes afectan directamente la actividad nocturna y generan inquietud entre comerciantes y ciudadanos.
Ante esta situación, surge la pregunta sobre qué están haciendo otras ciudades de la región para proteger sus comercios nocturnos. Tanto Bogotá como Santiago de Chile han adoptado iniciativas para fortalecer el comercio nocturno y devolver confianza a sus ciudadanos.
Bogotá enfrenta dificultades para consolidar su oferta comercial nocturna debido a factores como la delincuencia, el alumbrado deficiente y las limitaciones del transporte, según El Tiempo de Bogotá.
Para enfrentar este escenario, la Alcaldía implementó el programa Bogotá 24/7, que se enfoca en activar zonas productivas, mejorar la infraestructura urbana y fortalecer la presencia institucional en espacios públicos, aclara El Tiempo de Bogotá.
Por su parte, el medio chileno El Ciudadano informó que Santiago impulsa el programa Emprende la Noche, respaldado por Corfo Metropolitano.
Esta iniciativa ofrece capacitación y redes de apoyo a emprendedores y gestores culturales vinculados a la economía nocturna. Busca recuperar la actividad comercial en un contexto donde el temor a la delincuencia ha reducido las salidas nocturnas.
Para Hernán Moreano, docente y analista en Seguridad Internacional, las experiencias de Bogotá y Santiago podrían adaptarse a Quito. Moreano destaca que es fundamental fortalecer la organización ciudadana y coordinar esfuerzos entre comerciantes, emprendedores, estudiantes, gremios y autoridades.
“El diálogo entre sociedad civil y Estado es fundamental para reducir la inseguridad”, afirma Moreano. Considera que Quito necesita una mayor presencia policial en sectores vulnerables, así como mecanismos de prevención impulsados desde la comunidad. Entre estos mecanismos menciona:
Moreano también resalta que Bogotá y Santiago han promovido una “cultura de seguridad ciudadana”, basada en la participación activa de la comunidad. “La ciudadanía no debe esperar únicamente una respuesta del Estado; también puede organizarse para prevenir el delito”, señala.
El analista de seguridad Byron San Miguel considera que estas iniciativas son valiosas, pero advierte que corresponden a estrategias a mediano y largo plazo. En el contexto actual, marcado por el combate a estructuras criminales, sostiene que Quito requiere reforzar la presencia policial, mejorar inteligencia y tecnología, así como identificar líderes de bandas dedicadas a extorsiones.
No obstante, San Miguel coincide en que medidas orientadas a fortalecer el tejido social mediante educación, cultura y organización comunitaria pueden complementar los esfuerzos de seguridad. Estas acciones contribuirían significativamente a recuperar la actividad económica nocturna en Quito.
Implementan programas que combinan seguridad, infraestructura y apoyo a emprendedores. Bogotá desarrolla la estrategia “Bogotá 24/7”, enfocada en activar zonas productivas y reforzar la presencia institucional, mientras Santiago impulsa “Emprende la Noche”, que ofrece capacitación y redes de apoyo para fortalecer la economía nocturna.
Porque reduce la confianza de clientes y comerciantes para operar durante la noche. Hechos violentos recientes, como asaltos y homicidios en sectores comerciales, han incrementado la percepción de inseguridad y afectan la actividad económica en horarios nocturnos.
Fortalecer la coordinación entre ciudadanía, comerciantes y autoridades. Expertos consideran que la organización comunitaria, la prevención del delito y la colaboración entre sectores sociales pueden ayudar a recuperar la confianza y dinamizar la economía nocturna.
Sistemas de alerta, botones de pánico, cámaras y comunicación directa con la Policía. El analista Hernán Moreano plantea que estas herramientas, sumadas a redes de colaboración entre vecinos y comerciantes, permitirían reaccionar más rápido frente a hechos delictivos.
Más presencia policial inmediata y fortalecimiento del tejido social a futuro. El analista Byron San Miguel sostiene que la ciudad requiere reforzar inteligencia y control policial en el corto plazo, mientras que la educación, la cultura y la organización comunitaria son claves para una solución sostenible.