1 de noviembre de 2019 00:00

Quito tiene santos para todas las necesidades

San Vicente está en el complejo de Santo Domingo. San Ramón se ubica en la iglesia de La Merced.

San Vicente (izquierda) está en el complejo de Santo Domingo. San Ramón (derecha) se ubica en la iglesia de La Merced. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Ana Guerrero
Redactora (I)

Causas imposibles, salud, trabajo y alumbramientos son algunas de las peticiones que, con fe, los quiteños imploran. Para cada una hay un especialista. Este 1 de octubre de 2019, justamente, se celebra el Día de Todos los Santos y en Quito hay una gran variedad, comenzando por santa Mariana de Jesús y santo Hermano Miguel.

Placas, flores, cartas y velas son algunas de las ofrendas que los fieles dejan al pie de los altares. En iglesias del Centro Histórico hay vivos ejemplos de esa fe. En la Compañía reposan los restos de la Azucena de Quito. Ella nació en la urbe el 31 de octubre de 1618 y falleció el 26 de mayo de 1645. Se entregó a una vida de recogimiento y penitencia. Era seguidora de santa Teresa de Jesús y en varias ocasiones habría expresado el deseo de que su casa acogiera un convento de carmelitas y así fue, en las calles García Moreno y Rocafuerte.

Eduardo Navas, provincial de los Mercedarios, comparte que hoy se busca reconocer a hombres y mujeres que con su testimonio de vida y fe demuestran que es posible el camino de la santidad. Dice que sería difícil fijar el número exacto de santos. Solo en el Centro hay alrededor de 30 iglesias, capillas y conventos.

En el templo mercedario de la Chile y Cuenca, el religioso regresa la mirada a las imágenes de san Ramón Nonato y san Serapio. Del primero se conoce que fue hallado en el vientre de su madre, quien había muerto, pero él permaneció con vida, hasta que el cuerpo de su progenitora fue encontrado. Es el patrono de embarazadas y aquellas que quieren ser madres. El primer grupo acostumbra ir a la iglesia con dos velas. Una la dejan encendida y la otra se la llevan para encenderla en el momento del parto. Hay 11 placas en señal de agradecimiento.

San Serapio, en cambio, fue un mercedario dedicado a la redención. En uno de sus viajes fue martirizado en una cruz. Le abrieron el vientre y le retiraron las vísceras. Es el patrono de los enfermos. Su fiesta es el 14 de noviembre, y el 14 de cada mes acuden devotos para pedir sanación.

El 22 de cada mes hay misa especial por santa Rita.  San Judas Tadeo estuvo de fiesta el fin de semana.

El 22 de cada mes hay misa especial por Santa Rita (izquierda). San Judas Tadeo estuvo de fiesta el fin de semana. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO


En La Merced, además, se encuentran los restos del padre Francisco de Jesús Bolaños, el fundador del convento de El Tejar y está en el camino de la santidad. Actualmente, la denominación que tiene es Siervo de Dios. Como apunta Navas, para alcanzar la nominación máxima hay un proceso que incluye la demostración de un milagro.

San Vicente Ferrer
y san Judas Tadeo siguieron dicho trámite y su imagen se venera en Santo Domingo. Sentado en una banca, el padre Julio Rivadeneira relata que el primero nació en Valencia, fue dominico, tenía fama de milagroso y se lo relaciona con los obreros.

En Santo Domingo y en Quito hay más de una referencia a san Vicente. Donde hoy es la recepción del templo de las calles Rocafuerte y Guayaquil, se encontraba la capilla en honor a este y hace años había una fuente de agua. El barrio La Vicentina se fundó en su honor.

Por otro lado, a san Judas Tadeo se lo llama el abogado de las causas desesperadas. Apenas el fin de semana estuvo de fiesta. Y aunque esta figura no es exclusiva de Santo Domingo, pues hay otra en San Francisco, sí es donde más fieles llegan para hacer pedidos. Todos los jueves se ofrecen seis misas en su honor, de 07:00 a 12:00.

También hay una defensora de las causas imposibles: santa Rita. Su casa está en San Agustín. En el templo se relata que su esposo y sus dos hijos fallecieron. Al quedarse sola intentó ingresar a la vida religiosa. En dos ocasiones no la admitieron. Ya en el monasterio se clavó una espina en la frente y la herida no sanaba. Cayó enferma y pidió que le consiguieran rosas. La tarea fue difícil, pues en Italia se vivía un fuerte invierno.

Sin embargo, hallaron un rosal, lo sacaron, lo plantaron al pie de la ventana de la santa y este floreció. En San Agustín, la fiesta es el 22 de mayo. Aunque, el 22 de cada mes hay una misa especial y los fieles llegan con rosas, pues hay la creencia que ya bendecidas duran más.

Además está san Cayetano. Se conoce que en principio fue agustino, pasó a la orden franciscana y terminó como diocesano. Es seguido por las personas de escasos recursos y quienes buscan trabajo.

Los miércoles hay una misa en su honor y la fiesta es en agosto. La devoción que despierta también se refleja en solidaridad. Desde hace años, primero una pareja (ya fallecida), ahora su hija y otro familiar entregan cada seis meses víveres a los fieles necesitados.

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