18 de octubre de 2020 00:00

El programa para la cocción eficiente se desmonta lentamente

Fibroacero no produce cocinas y encimeras de inducción desde el 2018, por la baja demanda en el mercado.

Fibroacero no produce cocinas y encimeras de inducción desde el 2018, por la baja demanda en el mercado. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Mayra Pacheco
Redactora (I)

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Adquirir una cocina de inducción se ha vuelto una tarea compleja. Actualmente, las personas interesadas en comprar este tipo de artefactos deben visitar varios almacenes para encontrar una opción. Además, deben considerar que esta oferta se ajuste a sus necesidades y presupuesto.

Cristina Vásquez visitó hace dos meses locales donde venden artefactos para comprar una cocina de inducción. Quería una de cuatro quemadores con horno incluido, para instalarla en su departamento, en el sur de la ciudad.

Acudió de manera presencial a cinco almacenes y revisó también páginas web, pero solo encontró encimeras. “Ha sido complejo y en mi conjunto solo se admite el uso de cocinas de inducción o eléctricas”.

El Cuerpo de Bomberos de Quito informó que la decisión de admitir cierto tipo de tecnología para la cocción de alimentos o calentamiento de agua depende de cada constructora. En caso de optar por los sistemas de gas centralizado, esta entidad debe supervisar el proceso de diseño e instalación del sistema.

Mauricio Cattani, constructor, comentó que en sus obras prefiere implementar sistemas eléctricos o de inducción, por las seguridades que representan para los usuarios frente a los aparatos de gas y para ahorrar tiempo en la aprobación de planos. “La aprobación de los sistemas de gas es larga, un verdadero dolor de cabeza”.

Por esto, en el proyecto de cuatro edificios en el norte de Quito, de viviendas y oficinas, que desarrolla actualmente Cattani, no se usará gas sino sistemas eléctricos o de inducción. Esto pese a que en el mercado no hay tanta oferta de estos electrodomésticos.

En un recorrido hecho por este Diario en ocho almacenes donde se venden electrodomésticos, ubicados en Quito, se identificó también que la oferta de cocinas de inducción y encimeras es mínima.

Por ejemplo, en un almacén ubicado en un centro comercial del sur hay disponibles solo dos modelos de encimeras. Estas son parte del ‘stock’ que tiene el local desde hace varios años. Para incentivar su venta, estas incluso se encuentran en oferta. Hay modelos disponibles desde los USD 90. Pese a
esto los clientes se deciden más por las cocinas tradicionales de gas.

En este almacén al mes se comercializan alrededor de 200 cocinas de gas y unas 20 encimeras de inducción, refirió su gerente, Marco Rosero. “La demanda es insignificante, tenemos todavía unas 500 unidades disponibles en la bodega”.

En el mercado, las estufas que funcionan con gas doméstico cuestan a partir de los USD 100. Las encimeras o cocinas de inducción están entre los USD 90 y 1 174,49, en funcióndel modelo y de la marca.

En los artefactos que operan con inducción, los precios bajos corresponden a encimeras de dos quemadores, que son de origen chino o nacional.

La mayor oferta está en encimeras importadas, alemanas e italianas, desde USD 500.

Como esta oferta no satisfizo a Vásquez, ella aceptó instalar la cocina de inducción que no había utilizado su papá.

En el 2019, la importación de cocinas y encimeras de inducción se contrajo en un 87% en relación con el 2018, según cifras del Banco Central del Ecuador (BCE). Esta caída se ha mantenido en lo que va de este año.

La producción nacional de cocinas se ha estancado también. Una firma que fabrica estos artefactos, en el Austro, mencionó que apenas el 3% corresponde a estufas y encimeras de inducción. Además, como cuenta con unidades disponibles en inventario no ha ensamblado nuevas.

Lo mismo ocurre en Fibroacero, que tiene una línea de cocinas y encimeras de inducción. Diego Malo, gerente general de esta firma, expresó que tienen aún en bodega 4 500 unidades, y que desde el 2018 no fabrican nuevas.

En todo el 2019 esta empresa vendió en total 317 unidades. Mientras tanto, en el 2020 hasta septiembre se han comercializado apenas 57.

Para Malo, esto se explica porque el Plan de Eficiencia Energética, que promovió el Gobierno en el 2014, tuvo fallas en su implementación. Entre estas, no se eliminó el subsidio estatal para el gas. El precio oficial de una bombona de 15 kilos de este producto se ha mantenido en USD 1,60, cuando en realidad cuesta 8,60 según la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados de Petróleo del Ecuador.

Además, no se manejó de manera adecuada el plan para financiar la compra de estas estufas a través del pago de la planilla de luz. A esta firma, el Estado le adeuda USD 1 millón.

En el Gobierno actual tampoco hubo continuidad a este plan. Se eliminó el impuesto a los consumos especiales (ICE) que tenían las cocinas de gas.

En este período venció el acuerdo que otorgaba un subsidio a 635 000 hogares que usan este sistema de cocción, pero el Régimen extendió por dos ocasiones este beneficio, que está vigente hasta fines del 2020. El Ministerio de Energía debe definir si vuelve a ampliar la subvención.

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