
El expresidente del Ecuador Rodrigo Borja Cevallos, quien gobernó el país entre 1988 y 1992, falleció el 18 de diciembre de 2025 a los 90 años. Abogado, académico y dirigente político, Borja fue una de las figuras más influyentes del sistema democrático ecuatoriano de las últimas décadas del siglo XX.
Rodrigo Borja nació en Quito el 19 de junio de 1935. Se formó como abogado y jurista en la Universidad Central del Ecuador, donde también desarrolló una trayectoria como profesor universitario. Desde su etapa temprana destacó por su interés en la política, el derecho y la reflexión teórica sobre el Estado y la democracia.
Borja inició su carrera política como diputado nacional en 1962. Años más tarde fue uno de los fundadores de la Izquierda Democrática (ID), organización política de orientación socialdemócrata que se consolidó como una de las principales fuerzas del país durante las décadas de 1970 y 1980.
Fue candidato presidencial en varias ocasiones antes de alcanzar la Presidencia de la República. Participó en las elecciones de 1978, 1984 y finalmente ganó los comicios de 1988, en los que fue electo presidente constitucional para el período 1988–1992.
Rodrigo Borja asumió la Presidencia el 10 de agosto de 1988. Su gobierno se desarrolló en un contexto marcado por dificultades económicas, endeudamiento externo y tensiones sociales. Durante su mandato, el Ejecutivo impulsó políticas orientadas al fortalecimiento de la institucionalidad democrática y al respeto del orden constitucional.
Entre los ejes de su administración constaron programas de carácter social, como la Campaña Nacional de Alfabetización, orientada a reducir los niveles de analfabetismo en el país, y el impulso a la educación intercultural bilingüe, dirigida a pueblos y nacionalidades indígenas.
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En materia de política pública, su gobierno promovió reformas vinculadas a la inclusión social y al reconocimiento de derechos colectivos, en un momento en que el movimiento indígena comenzaba a consolidarse como actor político nacional.
Guillermo Herrera, expresidente nacional de la Izquierda Democrática, señaló que conoció a Rodrigo Borja cuando ya había ejercido la Presidencia, en espacios de trabajo político vinculados a la Izquierda Democrática. Desde esa experiencia, indicó que Borja se caracterizaba por la coherencia entre lo que sostenía en el discurso y lo que practicaba en su trayectoria política.
Herrera destacó que una de las características que más le llamaron la atención fue su condición de hombre de convicción democrática.
Recordó que Borja fue candidato presidencial en cinco ocasiones y que, además de haber alcanzado la Presidencia en la tercera postulación, continuó participando en procesos electorales para mantener activa la organización política.
Según Herrera, esa persistencia refleja una forma de entender la política vinculada a la defensa de principios democráticos y a la continuidad de la vida partidaria.
Al referirse al ejercicio del poder entre 1988 y 1992, Herrera ubicó al gobierno de Borja en un contexto complejo para el país, posterior a un período caracterizado por fuertes tensiones políticas.
En ese escenario, señaló que una de las características centrales de su administración fue la apertura al diálogo, que permitió avanzar hacia procesos de pacificación, como el acuerdo que derivó en la entrega voluntaria de armas del grupo Alfaro Vive.
Herrera subrayó también que Borja insistía en la importancia de la ética en el manejo de la cosa pública. Recordó que, en espacios de formación interna del partido, reiteraba que la política debía asumirse como un servicio y que el uso de los recursos públicos constituía una responsabilidad central del ejercicio político.
Finalmente, indicó que Borja promovía la formación de dirigentes con claridad ideológica y preparación académica. Según Herrera, advertía sobre los riesgos que representaba para la democracia la ausencia de una postura definida y la llegada de gobiernos sin una base ideológica clara.
Analía Ledesma, presidenta nacional de Izquierda Democrática, señaló que el legado de Rodrigo Borja dentro de la Izquierda Democrática trasciende una estructura partidaria o una corriente ideológica específica. Indicó que su principal herencia está vinculada a una forma de vida política y a una manera de concebir el servicio público.
Según explicó, Borja construyó una identidad política basada en el socialismo democrático, la ética pública y la defensa de la democracia y de sus instituciones. En ese marco, recordó que no solo ideó y lideró la Izquierda Democrática, sino que dejó un modelo de acción política sustentado en principios, respeto institucional y compromiso social.
Ledesma añadió que varios de los valores impulsados por Borja siguen plenamente vigentes en el partido, entre ellos la defensa del Estado de derecho, la justicia social con libertad, el respeto a los derechos humanos, la ética en el ejercicio del poder y el diálogo como herramienta política. Señaló que estos principios continúan orientando las decisiones y el proyecto político actual de la organización.
Ledesma ubicó la administración de Borja en uno de los períodos más complejos del país, marcado por una crisis económica, altos niveles de inflación, endeudamiento externo y un escenario político fragmentado. A pesar de ese contexto, sostuvo que Borja tomó decisiones difíciles sin romper el orden democrático ni restringir derechos.
Desde su perspectiva, uno de los rasgos centrales de su talante democrático fue la forma en que enfrentó el primer levantamiento indígena, con una visión orientada a ampliar la democracia. Indicó que ese enfoque evidenció su compromiso con la institucionalidad y con el respeto a los derechos en momentos de alta tensión política.
Finalmente, Ledesma afirmó que el paso de Borja por la Presidencia deja aprendizajes claros para las nuevas generaciones, entre ellos que es posible ejercer el poder con firmeza sin perder la ética, y que gobernar implica responsabilidad, visión de largo plazo y respeto por las instituciones.
Añadió que, en la memoria política del partido y del país, Borja ocupa hoy un lugar de referente histórico, cuya trayectoria sigue presente en los valores que defiende la Izquierda Democrática.
En el ámbito internacional, la administración de Borja mantuvo una política exterior basada en el respeto al derecho internacional y la solución pacífica de controversias. Ecuador participó en espacios de diálogo regional y mantuvo relaciones diplomáticas activas con países de América Latina y otros bloques internacionales.
Su gobierno también enfrentó temas relacionados con la integración regional y la cooperación internacional en un período de transición política en la región.
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Tras dejar la Presidencia, Rodrigo Borja continuó vinculado a la vida académica e intelectual. Fue miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua y autor de varias obras de análisis político y jurídico.
Entre sus trabajos más conocidos consta la Enciclopedia Política, una obra de consulta que reúne conceptos, corrientes y definiciones de la ciencia política, utilizada en ámbitos académicos dentro y fuera del país.
Tras conocerse su fallecimiento, diversas autoridades, instituciones académicas y actores políticos expresaron mensajes de condolencia. El presidente Daniel Noboa destacó, a través de un pronunciamiento público, la relevancia histórica de Borja en la vida política del Ecuador.
La Presidencia de la República expresa su profundo pesar ante el sensible fallecimiento de Rodrigo Borja Cevallos, Expresidente de la República del Ecuador. pic.twitter.com/AsLMmSaKQf
— Presidencia Ecuador 🇪🇨 (@Presidencia_Ec) December 19, 2025
También se registraron expresiones de reconocimiento desde organizaciones políticas, universidades y exautoridades que resaltaron su trayectoria pública y su aporte al debate democrático.
Rodrigo Borja Cevallos deja un legado vinculado a la construcción de la socialdemocracia ecuatoriana, al ejercicio del poder en un contexto democrático y a la reflexión intelectual sobre el Estado y la política.
Su nombre permanece asociado a una etapa específica de la historia política del Ecuador y a los procesos de institucionalidad de finales del siglo XX.
Información extra: Rodrigo Borja