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El manejo de las competencias ha ido a dos ritmos en los GAD

El Consejo Nacional de Competencia realizó talleres para las autoridades electas, entre abril y mayo pasados.

El Consejo Nacional de Competencia realizó talleres para las autoridades electas, entre abril y mayo pasados.

El modelo de gestión de la competencia de tránsito que asumió Guayaquil incluye la revisión técnica vehicular. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

El nivel de competencias está en relación con el tamaño del municipio. Ciudades más pobladas como Guayaquil, Quito o Cuenca han alcanzado una mayor capacidad en la gestión, respecto a las que tienen menos de 100 000 habitantes.

En la práctica existe “una brecha” entre el ideal de las leyes y el grado de autonomía que han logrado los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD), en sus niveles parroquial, municipal y provincial.

Esa es la conclusión del Consejo Nacional de Competencias (CNC), en su informe de rendición de cuentas 2018. Una realidad que deben asumir las nuevas autoridades electas, tras los comicios seccionales del pasado 24 de marzo en todo el país.

En el caso de los municipios, el Gobierno central puede transferirle algunas competencias como parte de la descentralización, vigente desde la Constitución del 2008. Entre ellas, tránsito, servicios básicos, cultura, turismo, patrimonio y riego.

El alcalde saliente de Manta, Jorge Zambrano, cree que el problema radica en que no ha habido una delegación total de competencias. “Eso no ha permitido ser totalmente autónomos”. En tránsito, por ejemplo, explicó que no entregan licencias ni placas vehiculares, lo cual ha generado reclamos.

“La autonomía radica en la capacidad que nosotros locamente tengamos para hacer todo”, señala. Sugiere soluciones prácticas, como que todos los cantones tengan autonomía para matricular y luego alimentar a la base nacional.

El Consejo Nacional de Competencia realizó talleres para las autoridades electas, entre abril y mayo pasados. Foto: Cortesía CNC

La competencia de tránsito evidencia un escollo para los GAD municipales, porque es un servicio de alto uso y hay dos niveles de gestión, según las competencias asumidas.

El 93% de la revisión técnica vehicular todavía se hace visualmente. Además, no todos los municipios alcanzaron a cumplir con efectividad las coberturas en agua potable, alcantarillado o manejo de desechos sólidos.

Pero hay otras áreas, como la explotación de materiales áridos y pétreos, cuyo manejo no es sostenible financieramente, según el 42% de los cabildos.

Demanda demasiados recursos técnicos, infraestructura y equipamiento. “Los municipios pequeños no tienen la capacidad”, refiere el alcalde saliente de Pedro Carbo, Ignacio Figueroa. “Tampoco tenemos la capacidad financiera”.

Según la evaluación del Consejo de Competencias, solo el 42% de autoridades provinciales y el 66% de las municipales consideran que se cumplieron las transferencias financieras.

En tanto, los niveles de satisfacción varían cuando se mide la descentralización política. El 57% de las autoridades de los GAD reconoce que se potenció “su rol de actores relevantes” para el desarrollo local. Aunque solo un tercio de los municipios cree que se favoreció la distribución del poder central hacia los alcaldes.

El sociólogo Gaitán Villavicencio señala que ha habido un aprovechamiento relativo de las competencias en tres temas. Uno: No existió un proceso de negociación ni debate con los GAD. “El Cootad se impuso verticalmente”. Dos: Tampoco hubo plazos para las transferencias por parte de las autoridades locales. Tres: el Consejo de Competencias “se quedó a medio talle, por el modelo hiperecentralista” de Rafael Correa. También, los recursos económicos fueron un obstáculo, pues solo la tercera parte de los municipios tiene capacidad de autofinanciarse.

En este último punto, el CNC concluye que los GAD provinciales y municipales muestran un alto nivel de dependencia de las transferencias del Estado, a causa de una débil gestión tributaria y falta de mecanismos que fomenten la generación de ingresos propios.

Para el caso de los GAD parroquiales, la dependencia es casi en su totalidad.

Contrario a este escenario, el Municipio de Guayaquil asumió “todas las competencias”. Según la alcaldesa electa, Cynthia Viteri, el Cabildo ha asumido otras ajenas que competen al Gobierno central, como salud, educación y tecnología.

Del presupuesto porteño del 2018, de USD 762,84 millones, el 34,35% depende de asignaciones del Gobierno central.

Pero hay municipios que buscaron la forma de asumir competencias sin sacrificar la autonomía. Lomas de Sargentillo, Nobol, Daule, Pedro Carbo y otros cuatro cantones de Guayas formaron una mancomunidad para el tránsito.

El Municipio de Santo Domingo, en cambio, creó cuatro empresas públicas para el manejo de las competencias.

En el marco de las elecciones seccionales, el CNC realizó talleres para las autoridades electas en los tres niveles de gobiernos locales. El objetivo fue dar herramientas sobre gestión

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