1 de July de 2012 00:00

Benjamín Fernández: ‘Fernando Lugo siempre fue afortunado, pero la suerte le cambió en Curuguaty’

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El académico y periodista paraguayo Benjamín Fernández hace un balance del gobierno de Fernando Lugo y explica por qué se lo apartó del poder.

¿Fernando Lugo fue un buen o un mal presidente?

Si lo proyectamos en función de las expectativas que se crearon en torno a él fue un mal presidente.

¿Por qué?

Él llegó al poder sobre la base electoral del Partido Liberal, que colocó en su persona el 70% de votos. El 25% vino de colorados descontentos y el otro 5%, de los 14 partidos pequeños de izquierda.

Que eran a los que Lugo verdaderamente pertenecía.

Sí. Pero cuando se armó el Gabinete, el reparto fue inversamente proporcional. Los que aportaron con ese 5% de los votos controlaron casi el 70% de las carteras. Desde el principio se dieron las grandes incomodidades con el Partido Liberal, que se sentía subrepresentado en el Gobierno.

¿Por eso el vicepresidente Federico Franco fue desleal?

Él venía de una de esas facciones del liberalismo que no tenía ninguna representación política dentro del Gabinete que no fuera su propio cargo. La relación fue ríspida desde el inicio.

¿Alejarse del liberalismo fue el primer error político del ex Mandatario?

Él venía de un mundo religioso y social completamente distinto al de la política. Lugo fue seminarista desde los 17 años, dejó de ser obispo a los 54 con un pésimo récord en términos de administración. El Obispado, que dirigió por 10 años, lo entregó quebrado a su sucesor no solo en términos económicos sino morales.

¿Por qué habla de lo moral? ¿Se refiere a los hijos que tuvo Lugo siendo sacerdote?

La Iglesia, al final de su período como Obispo en el 2004, reconoce que Lugo fue removido porque era intolerable la cantidad de denuncias que recibían la Conferencia Episcopal y el Nuncio sobre la conducta inmoral de Lugo. También está su mal manejo administrativo. En su gestión como Obispo se cerró el Seminario Menor. Lugo fue un hombre de muy escasa atención a la labor episcopal pero muy dado a todo lo que significaba ciertos placeres del poder, que replicó en su Presidencia.

¿Es difícil liderar un Gobierno cuando lo primero que se hace es distanciarse con el Vicepresidente?

Lugo fragmentó a su socio principal creyendo que eso le iba a durar siempre. Bueno, le resultó tres años y 10 meses en medio de lo que yo he sostenido: Lugo ha sido un hombre con suerte. Y la frase de Einstein de que “Dios no juega a los dados”, sirve para explicar a manera de metáfora su vida. Cuando a Lugo lo sacan de la Iglesia Católica, vendió la imagen de que ello sucedió por haber sido un Obispo de los pobres y por su relación con la Teología de la Liberación. Luego, cuando la sociedad se movilizó en contra del Presidente anterior (Nicanor Duarte), él dirigía un colegio de la congregación Verbo Divino, y lo convocaron a que liderara esa manifestación porque no había un solo político dispuesto a hacerlo. Ese fue otro golpe de suerte.

¿Y el tercero?

El manejo de la economía. En el primer año de su Gobierno, la economía decreció en 4,5%: el peor desempeño de la historia desde que hay estadísticas. El año siguiente, debido a la demanda de China y a la sequía en los EE.UU. hubo el ‘boom’ de la producción de soya y de carne. Para el 2011, Paraguay creció al 15,4%. Él único país junto a Qatar en exhibir esas cifras. Eso fue suerte.

¿Los resultados económicos fortalecieron su imagen?

Hubo una sensación de bienestar, pero no fue eso. En el 2008- 2009, al inicio de su mandato y con los primeros problemas económicos, la popularidad de Lugo era del 32%. En ese año se le descubrió el cáncer, una enfermedad que en un país religioso generó adhesión a su favor. Lugo trepó 20 puntos. Por eso digo que su mandato fue el resultado de varios golpes de suerte, que terminaron con la reciente matanza de Curuguaty, que lo sacó del poder.

¿En su análisis no cabe un solo acierto de parte de Lugo que haya abonado al buen desempeño de la economía?

Los mismos asesores del Presidente decían que la economía del país creció a pesar del Estado. Prueba de que el dinamismo anterior obedeció a consideraciones externas, es que este año el país va a crecer al -2,5%.

¿Por la sequía en Paraguay?

Sí, porque este es un país climadependiente. Además, el último buen año económico dejó excedentes en la caja fiscal, pero en lo que va del 2012, el presupuesto para la obra pública se ha ejecutado solo en un 1%. Los funcionarios de su Gobierno reconocieron que solo se redujo la pobreza en 1 punto: del 40% al 39%. ¿No es eso un gobierno deficiente?

¿Usted desconoce que Lugo logró mejorar las regalías para Paraguay por el consumo de energía de Brasil en el uso de la represa de Itaipú?

Sí, fue una cuestión a su favor. Lugo reivindicó para Paraguay la soberanía energética. Pidió en campaña que Brasil pagara lo que correspondía en derecho y mercado por el consumo de esa energía: USD 1 300 millones anuales.

¿Brasil accedió?

En principio alegó que había un tratado vigente hasta el 2023. Entre Lugo y Lula hubo una buena relación. Brasil le pagó el tratamiento de cáncer en el Hospital Sirio-Libanés y los desplazamientos en avión. Al final del mandato de Lula, Brasil reconoció que los USD 120 millones anuales que se pagan por esa regalía eran muy poco y sube a USD 360 millones. Esa cifra, sin embargo, no llega a los 1 200 millones iniciales. Pero lo importante es que Lugo puso en debate que la riqueza de Paraguay no estaba siendo dimensionada como debía por parte de los sectores políticos. Lugo permitió que se supiera que la venta de energía de Paraguay a Brasil era de USD 2,80 el megavatio, cuando ese país vende la misma energía a USD 80. Lugo consiguió que nos pagaran USD 8, pero Brasil nos sigue engañando en USD 72.

Pero fue Lugo quien redujo ese ‘engaño’, lo que nunca hicieron los partidos tradicionales de su país...

Así es.

Ahora esos partidos están de vuelta a través de un juicio político muy rápido, donde se cambió de Presidente como cambiar de ministro...

Yo tengo una posición dual. Y le hablo no como periodista sino como uno de los redactores de la Constitución vigente. No se colocó en el artículo 225 el procedimiento de juicio político y se dejó que la Cámara juzgadora redactara su propio reglamento. La Constitución solo instauró dos juicios presidenciales. En 1999, contra Raúl Cubas, que no se concretó por su renuncia anticipada.

¿Y el segundo...?

Contra Luis González Macchi, en el 2002, cuyo proceso duró 40 días y que fueron los peores del Estado paraguayo, porque el Presidente seguía en funciones y el trapicheo de comprar votos en el Senado hizo que la Cámara se convirtiera una cueva de prostitución. Así salvó su Presidencia.

¿Qué es peor? ¿Un juicio largo sujeto a negociaciones políticas o uno tan corto como el que acabó con Lugo?

Lo que se necesita es una Constituyente que cambie ese artículo y suspenda al Presidente en sus funciones, mientras el juicio político va de la Cámara de diputados al Senado, fijando plazos .

¿Los tiempos que Lugo no tuvo para defenderse?

El jueves 21, apenas la Cámara pasó al Senado la decisión de juzgar a Lugo, él convocó a una manifestación en su apoyo. Trajo a los cancilleres de Unasur; usó a los embajadores de Ecuador y Venezuela para visitar los cuarteles pidiendo que se levantaran en apoyo al Presidente.

¿Usted puede confirmar esa acusación? La Cancillería ecuatoriana lo niega...

Se ordenó esa investigación por intromisión en asuntos locales y hay que esperar los resultados. La acusación viene de María Liz García, una mujer seria: la primera Ministra de Defensa. Sería una grave acusación, porque se hablaba de sacar a los militares a la calle, de una guerra civil.

¿Qué hubiese significado para Paraguay, país heredero de la larga dictadura de Alfredo Stroessner, que los militares diriman en política?

Afortunadamente los militares han entendido su rol y su comportamiento ha sido institucional.

¿Lugo tocó las puertas de los cuarteles?

No solo él. Lo hicieron muchos políticos desde 1996.

¿Si Lugo tenía cerradas las puertas de la política interna, no es comprensible que haya acudido al frente externo?

Paraguay tiene una tradición aislacionista porque desde la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) el mundo le ha sido hostil. Para nosotros la integración no ha sido un proyecto que nos haya favorecido. Tratamos de vender energía a Uruguay, y Buenos Aires pone peajes porque pasamos por su territorio. Brasil impide la venta de nuestros productos en su país. Argentina cierra los ríos de conexión internacional cuando le place.

¿Todo esto con el Brasil de Lula y Dilma, con la Argentina de los Kirchner y el Uruguay de Mujica, que ahora defienden el orden democrático en Paraguay?

Antes y ahora. Lugo viajó cuatro veces a Argentina a hablar con la presidenta Kirchner y las cuatro veces ella no fue a la cita. Ahora que se pretende vender la idea de que Paraguay va a ser bloqueado como consecuencia de esta crisis.

¿Qué queda?

Salgámonos de Mercosur, de la Unasur y establezcamos acuerdos de libre comercio con otros países. La integración con nuestros vecinos no ha sido fácil.

Su país está en el centro de la preocupación sudamericana. ¿No puede ser este el inicio para romper ese aislacionismo del que habla?

Los países tienen intereses.

¿Cuál es el de Venezuela?

Hugo Chávez quiere aplicar a Paraguay el mismo bloqueo de EE.UU. frente a Cuba.

¿La destitución a Lugo fue la mejor forma de zanjar la masacre de campesinos y policías en Curuguaty?

Esta crisis fue el punto final. Lugo no hablaba con la prensa en los últimos dos años. Hizo 24 días de viaje de placer por India, Tailandia, Japón, Corea y Taiwán para tomarse fotos y visitar palacios. En los tres años y 10 meses que gobernó, se pasó 280 días fuera. Lugo llevó al país a un nivel de hartazgo. Su entorno se cansó de él.

Pero si el viernes 22, cuando lo destituyeron, fue aplaudido por su Gabinete...

En esa foto solo estaban dos de los 18 ministros. Paraguay tolera muchas cosas menos la muerte, y eso significó Curuguaty.

Lugo tampoco habría deseado esa masacre....

Él no es capaz de hacer eso. Pero no tomó los recaudos suficientes y allí se le acabó la suerte. Apenas sucedió la masacre, cambió de Ministro del Interior, llamando a un ex fiscal colorado cuestionado. Y nombró nuevo Comandante de Policía -comiéndose dos promociones- para ascender al oficial que dirigió la masacre. Ese fue un golpe en el rostro de la Policía.

¿El Presidente estaba solo?

Así fue. El grupo liberal le exigió remover al nuevo Ministro del Interior en 24horas. Lugo no lo hizo; por el contrario, los ratificó. Fue el punto final, Lugo leyó muy mal el conflicto y no midió la reacción de los liberales, a pesar de que les ofreció recomponer las fuerzas en el Gobierno cuatro horas antes de que lo cesaran.

¿Franco fue desleal?

La OEA dirá que la destitución fue legal. Franco no tiene mucho qué hacer hasta que las elecciones de abril lleguen; solo mantener la estabilidad política y la economía. Hay calma en el Paraguay, absoluta normalidad y eso es fácilmente comprobable.


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