17 de August de 2012 15:30

El asalto de la embajada de Ecuador, una hipótesis poco probable

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La hipótesis de que el Reino Unido aplique una ley de 1987 para sacar por la fuerza a Julian Assange de la embajada de Ecuador en Londres, donde lleva dos meses refugiado, parece poco probable, según varios expertos británicos, una idea que uno de ellos no duda en calificar de “estúpida”.

En una discusión con responsables ecuatorianos el miércoles por la noche, un día antes de la decisión de Quito de conceder asilo diplomático al fundador de WikiLeaks, el encargado de negocios británico evocó la posibilidad de aplicar esta ley.

Según el texto, los locales diplomáticos pueden perder su inviolabilidad si el Estado que los ocupa “deja de utilizarlos para las necesidades de su misión” o si “el ministro de Relaciones Exteriores retira su acuerdo” para su uso diplomático.

Ecuador denunció de inmediato una maniobra de intimidación, pero el ministro de Relaciones Exteriores, William Hague, aseguró el jueves que no hay ninguna “amenaza” de asalto a la embajada y aseguró que el caso tardaría un tiempo “considerable” en resolverse.

Un responsable británico aseguró por su parte que los ecuatorianos habían “deformado nuestras palabras”.

Pero el mal ya estaba hecho y este viernes el ministerio ruso de Relaciones Exteriores no dudó en pedir a Londres que respete “el espíritu” de la Convención de Viena sobre las relaciones diplomáticas, que determina la inmunidad de las instalaciones diplomáticas.

Assange está a punto de cumplir dos meses de encierro desde que entró en la embajada ecuatoriana, huyendo de la justicia británica que se disponía a extraditarlo a Suecia donde lo reclaman por presuntos delitos sexuales que él niega.

El fundador de WikiLeaks, la página web que reveló miles de cables secretos estadounidenses, teme que una vez en Suecia pueda ser extraditado a Estados Unidos y juzgado por traición.

Problemas jurídicos y de seguridad

Un asalto a la embajada sería un escándalo mayúsculo, algo comparable, según Lord Alex Carlile, un ex abogado del partido liberal-demócrata, a un ataque de Irán contra la embajada de Gran Bretaña en Teherán para sacar a una joven iraní bajo amenaza de lapidación.

Según Chris Brown, profesor de relaciones internacionales en la prestigiosa London School of Economics (LSE), el Reino Unido fue “increíblemente estúpido” al sacar a relucir esta ley.

“Un estudiante de primer año de diplomacia sabe perfectamente que la amenaza sería como un tiro por la culata”, aseguró el profesor.

Sin embargo, según este experto, no hay “ninguna posibilidad” de que Londres aplique al caso Assange esta ley de 1987, que fue votada tras la muerte en 1984 de una mujer policía por un disparo proveniente de la embajada de Libia en Londres.

El texto sólo se ha aplicado una vez, en 1988, para desalojar a unos ocupas de la embajada de Camboya.

Carl Gardner, un ex abogado del gobierno británico, explica en su blog que hay otros elementos de la ley de 1987 que impiden aplicarla en el caso de la embajada de Ecuador.

La ley estipula que para que un edificio pierda su calidad de embajada se necesitan varias “consideraciones materiales”, como la “seguridad del público”, o la “seguridad nacional” y que habría que respetar además la legislación internacional.

Los abogados de Assange podrían argumentar por ejemplo que la ley se ha desviado de su propósito inicial y lanzar entonces un proceso jurídico interminable.

Según Gardner, si Gran Bretaña está realmente determinada a detener a Julian Assange “lo más fácil sería quizás romper las relaciones diplomáticas con Ecuador, enviar al embajador a su casa, cerrar la embajada y detener a Assange después”.

“Pero sería una decisión diplomática”, asegura.

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