15 de octubre de 2018 07:20

La policía alemana registra varias sedes de Opel por el caso de los motores diésel

La Policía alemana registra en estos momentos la sede de la automotriz Opel en la ciudad de Rüsselsheim por sospecha de fraude en sus motores diésel, confirmó la Oficina de Investigación Criminal del estado de Hesse. Foto: DPA

La Policía alemana registra en estos momentos la sede de la automotriz Opel en la ciudad de Rüsselsheim por sospecha de fraude en sus motores diésel, confirmó la Oficina de Investigación Criminal del estado de Hesse. Foto: DPA

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Agencia AFP
Fráncfort

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La policía alemana confirmó este lunes (15 de octubre del 2018) dos registros en curso en sedes del fabricante de automóviles Opel, filial de PSA, relacionados con el caso de los motores diésel trucados.

Opel indicó por su parte que los registros se llevan a cabo en una sede en Russelsheim, cerca de Fráncfort, y otra en Kaiserslautern, y explicó que la compañía “coopera plenamente con las autoridades”.

En julio, el ministerio alemán de Transportes anunció una investigación oficial contra Opel sobre tres modelos diésel de tipo Euro 6.

El tabloide Bild aseguró entonces que la agencia federal KBA, que supervisa el sector del automóvil en Alemania, tenía “indicios sólidos” de que el sistema de gestión de los gases de escape de algunos modelos diésel de Opel se detiene completamente durante la conducción “por razones que no explican técnicamente”.

El mismo periódico aseguró el lunes, citando a KBA, que los registros intentan encontrar indicios de “manipulación ilegal” de los programas informáticos instalados en 95 000 vehículos construidos entre 2012 y 2017.

En la reacción transmitida a la AFP , Opel indica que sus coches “respetan las normas en vigor”.

El caso de los motores diésel trucados salió a la luz en septiembre de 2015, cuando la Agencia para la Protección del Medio Ambiente (EPA) denunció a Volkswagen por haber instalado en 11 millones de sus vehículos diésel -600 000 de ellos vendidos en Estados Unidos- un programa informático capaz de manipular los resultados de las pruebas de contaminación y esconder las emisiones reales, hasta 40 veces superiores a las permitidas.

Desde entonces varias fiscalías alemanas abrieron investigaciones por fraude, manipulación de cotizaciones de bolsa y publicidad engañosa, entre otros cargos, contra dirigentes de Volkswagen y de sus marcas Audi y Porsche, así como contra Daimler y el fabricante de equipamiento Bosch.

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