4 de mayo de 2019 00:00

USD 88 millones pagados en tres años por el seguro de desempleo

En las instalaciones del IESS, los afiliados pueden acceder a información  del seguro. Foto: Misael Morales / EL COMERCIO

En las instalaciones del IESS, los afiliados pueden acceder a información del seguro. Foto: Misael Morales / EL COMERCIO

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Redacción Negocios
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Corina Barrionuevo salió de su último trabajo hace seis meses. Ahora intenta acceder al Seguro de Desempleo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) para sostener a su familia y costear sus medicamentos, pues sufre de depresión y ansiedad.

La mujer, de 41 años, oriunda de Cotopaxi, era cocinera en un Guagua Centro en Cotocollao, en el norte de Quito. Ganaba el salario básico (USD 394) y con eso se daba modos para mantener a su madre, a su hermana con discapacidad, a sus dos hijas de 21 y 22 años de edad, y a su nieta de 2 años.

El 22 de abril pasado, Barrionuevo acudió al IESS para empezar con el proceso para acceder al Seguro de Desempleo. El trámite fue aprobado por la entidad, asegura, pero hasta el 2 de mayo el dinero no se acreditó a su cuenta bancaria.

El Seguro de Desempleo se creó en marzo del 2016, cuando entró en vigencia la Ley Orgánica para la promoción del Trabajo Juvenil, Regulación Excepcional de la Jornada de Trabajo, Cesantía y Seguro de Desempleo.

Desde entonces, se han beneficiado en total 80 273 afiliados, quienes han recibido pagos por USD 88,5 millones, de acuerdo con datos del IESS.

Los recursos del Seguro se acumulan en un Fondo Solidario que se recauda con el aporte patronal del 1% sobre la remuneración del trabajador y un 2% del aporte personal.

Anteriormente, esos porcentajes iban al Fondo de Cesantía; es decir, las aportaciones no aumentaron, sino que una parte se trasladó para costear el nuevo servicio.

Patricia Borja, experta en Seguridad Social, cuestiona la forma en que se creó este seguro, ya que reduce la cesantía de los afiliados. El financiamiento de un seguro de desempleo debe basarse en estudios actuariales, que determinen con exactitud cuál es el porcentaje que requiere. A su juicio, es necesario aumentar las tasas de aportación para asegurar el sostenimiento del fondo.

Aun así, Ecuador es uno de los seis países en la región que tiene un seguro de desempleo, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En el último año, entre marzo del 2018 y el mismo mes de este año, 20 699 afiliados recibieron el Seguro. En ese período, poco más de 261 000 personas dejaron de tener empleo formal, lo que se tradujo en una caída del empleo adecuado.

Para acceder al seguro es necesario tener 24 aportaciones, las seis últimas consecutivas y estar 60 días cesante. El trámite se realiza en línea, a través de la página web de la institución.

No pueden beneficiarse las personas que renunciaron a su trabajo, se acogieron al de­sahucio o son jubilados.

Silvia Cevallos fue una de las primeras personas en el 2016 en acceder al servicio. Lo hizo porque fue despedida del Ministerio de Salud, después de haber laborado ahí por tres años. Por cinco meses obtuvo ingresos que le sirvieron para cubrir los pagos de su tarjeta de crédito y gastos personales.

Le tomó casi un año encontrar un nuevo empleo y cuando lo obtuvo no duró mucho tiempo. A partir de ahí, han transcurrido dos años sin que hasta ahora pueda conseguir otro empleo. Actualmente vende ropa por catálogo y realiza trabajos independientes. No puede solicitar nuevamente el seguro de desempleo porque no cumple con las aportaciones necesarias.

Opina que el servicio constituye una ayuda importante y recomienda ampliarlo, ya que por las condiciones económicas del país, encontrar un trabajo no es una tarea sencilla.

En similar situación estuvo Sofía Ramírez en el 2017, cuando salió de una empresa privada. Ella usó el dinero para pagar las cuotas mensuales de USD 150 de un crédito educativo que le permitió estudiar una maestría, el resto lo ocupó en consumos personales.

Cuenta que los pagos del IESS llegaban a tiempo cada mes. Al igual que Cevallos considera que el Seguro de Desempleo da un respiro a los afiliados. Sugiere que se aumente el tiempo del beneficio.

Pero en los tres años de funcionamiento que lleva el servicio hubo irregularidades. Un examen especial de la Contraloría General del Estado, aprobado en marzo pasado, revela pagos fuera de la norma.

La auditoría analizó las operaciones administrativas y financieras en la Dirección General del IESS, entre enero del 2013 y mayo del 2018.

Del 2016 al 2018 se pagaron USD 1 134 688 por 4 320 solicitudes por de afiliados que no cumplieron con los requisitos.

El IESS respondió a Contraloría que el área funcional no realizó la validación del sistema y el área de tecnología no evaluó los parámetros para detectar inconsistencias en los pagos. Tampoco se adoptaron acciones correctivas a tiempo.

Como parte de los hallazgos de la entidad de control constan nueve casos de transferencias a favor de jubilados por USD 11 653, cuando la ley vigente lo prohíbe.

Procedimiento

Solicitud.
 El afiliado puede pedir la prestación a través de su cuenta personal en el IESS, a partir del día 61 de estar cesante. Tiene 45 días para el trámite.

Pagos. Se hacen de forma mensual a partir del día 91 de que el afiliado perdió su trabajo. El monto es la remuneración promedio de los últimos doce meses.

Duración. El seguro dura cinco meses y no puede ser renovado. La prestación termina cuando el afiliado encuentra un empleo, comete fraude o fallece.

Exclusión. No pueden acceder los afiliados que han renunciado voluntariamente, afiliados voluntarios, afiliados al Seguro Campesino, entre otros más.

Atención. Aunque la diligencia se hace por Internet, en las oficinas del IESS hay funcionarios que dan asesoramiento a los afiliados interesados en el seguro.

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