16 de junio de 2020 00:00

Los pacientes ‘postcovid-19’ son monitoreados por seis meses

A quien supera el contagio también se le hace el denominado test de función pulmonar. Foto: Reuters

A quien supera el contagio también se le hace el denominado test de función pulmonar. Foto: Reuters

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Valeria Heredia

Tras pasar 30 días en aislamiento, Víctor Anavas, ambateño de 57 años que contrajo el coronavirus en marzo, tuvo que realizarse exámenes de laboratorio. También pruebas rápidas para confirmar si desarrolló defensas.

Ha superado el virus y su salud no está deteriorada, pero le han pedido más chequeos y medirse el nivel de oxigenación pulmonar.

Todo paciente que tuvo covid-19 y que recibió el alta epidemiológica (definitiva) debe cumplir con un proceso similar, por seis meses. El monitoreo incluye la revisión de signos vitales, principalmente de la condición de los pulmones.

Otros, además, deben someterse a exámenes de laboratorio y tomografías para evaluar el estado general de salud. Y un grupo, el más afectado, tiene que asistir a terapias respiratorias y físicas. Todos consultan si podrían volver a contagiarse, pero esa es una duda aún no resuelta en el mundo.

Este ambateño mide la oxigenación de sus pulmones cuatro veces por semana. Lo hace con su oxímetro personal (aparato para medir la saturación de la sangre). El último día saca un promedio de los valores y se los envía a su médico.

Esta dinámica la repiten pacientes que presentaron síntomas leves. Quienes tuvieron cuadros de moderados a graves deben pasar por exámenes más complejos. A ellos -explica el médico internista Carlos Nieto, del Hospital Metropolitano- se les envía una orden para que se hagan una tomografía, con la que se determina el estado de su tejido pulmonar, para revisar en qué condiciones quedó este órgano, entre los más afectados por el virus.

A quien supera el contagio también se le hace el denominado test de función pulmonar. Consiste en determinar cómo responde el organismo a una caminata de seis minutos, por ejemplo. Esta prueba se lleva a cabo en el Hospital Pablo Arturo Suárez, que trata exclusivamente a infectados.

Belén Noboa, miembro de la Sociedad Ecuatoriana de Neumología, está a cargo de este proceso. Ha atendido a unas 13 personas que superaron la enfermedad, los llaman pacientes ‘postcovid-19’.

Se les ha practicado un ecocardiograma. “Junto con los cardiólogos estamos haciendo este test de funcionalidad y cotejando valores con los resultados del examen del corazón. La evolución ha sido positiva”.

El paciente postcovid-19 que pasó por terapia intensiva -dicen Nieto y Noboa- debe enfrentar un proceso de rehabilitación respiratoria y física.

Nieto explica que ellos presentan más complicaciones tras dejar la ventilación respiratoria. “Varios refieren sensación de cansancio y no pueden practicar actividades físicas. Incluso se les dificulta realizar acciones diarias, como subir o bajar las gradas, ya que han perdido musculatura”.

El ambateño Anavas ya superó esos problemas. Pese a que sus síntomas fueron leves -dice- sintió molestias, por lo que su médico seguirá chequeándolo a través de telemedicina.

Noboa ha visto a pacientes más graves. El miércoles pasado trató a un hombre de 73 años que desarrolló fallo hepático y renal. Hoy -relata- el adulto mayor está recuperado; no logramos aplicarle el test de funcionalidad, pero se le realizaron los demás exámenes. “Volverá el próximo mes”.

El neumólogo Eduardo Castro también ha visto a pacientes recuperados en consulta privada. Resalta que esta condición se otorga solo a los contagiados que obtuvieron dos pruebas negativas de tipo PCR. Además, se les aplican test rápidos para determinar si han desarrollado anticuerpos.

Así se conoce a las proteínas que ayudan a combatir las infecciones y por lo general protegen al organismo, para que no vuelva a contraer esa enfermedad (inmunidad).

“Los anticuerpos son diferentes según cada patología. Por ejemplo, los del sarampión protegen a una persona que vuelve a estar expuesta al sarampión, pero no tienen efecto frente a las paperas”, se explica en una publicación de los Centros para el Control y la Prevención de enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

Para Castro, la inmunidad funciona como si la persona estuviera ya vacunada contra un virus, por lo que muchos pueden donar su plasma -tratamiento para pacientes graves-. Pero al ser una enfermedad nueva no hay certezas.

En febrero pasado, un adulto mayor japonés recuperado volvió a sus actividades. Semanas después, los síntomas volvieron y fue hospitalizado.

Citado por BBC, Luis Enjuanes, virólogo español, dijo que 14% de contagiados después de haber dado negativo en  positivola prueba ha vuelto a resultar

Pero él no cree que se trate de una reinfección sino de “un repunte del virus, que puede estar en algún reservorio del cuerpo; puede permanecer ahí unos tres meses”.

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