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La venta licor bajó hasta 80%; la prohibición de venta de estas bebidas termina este 30 de agosto del 2020

Voceros del sector aseguran que la prohibición de distribución de bebidas alcohólicas puso en riesgo la sostenibilidad de las firmas. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

Voceros del sector aseguran que la prohibición de distribución de bebidas alcohólicas puso en riesgo la sostenibilidad de las firmas. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

Voceros del sector aseguran que la prohibición de distribución de bebidas alcohólicas puso en riesgo la sostenibilidad de las firmas. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

La caída en la venta de bebidas alcohólicas se agudizó desde el 31 de julio pasado, tras la aplicación de la prohibición de venta del producto y modificación del toque de queda en 18 provincias, de viernes a domingo.

En promedio, según representantes de este sector, la comercialización de estas bebidas se ha reducido entre el 40% y 80%.

Esta medida, que fue tomada por el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional, regirá hasta este domingo 30 de agosto del 2020, en los cantones que están en amarillo de las provincias Carchi, Imbabura, Pichincha, Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo, Bolívar, Cañar, Azuay, Loja, Santo Domingo, Esmeraldas, Sucumbíos, Napo, Orellana, Pastaza, Morona Santiago y Zamora Chinchipe.

El COE nacional ha señalado que no ampliará la medida.

Para Nelson Calle, vocero de la asociación de Cervecerías Artesanales del Ecuador, la aplicación de la prohibición ha afectado aún más a este sector productivo y ha puesto en riesgo la sostenibilidad de estas firmas, que habían sido ya golpeadas por los efectos de la crisis sanitaria, desde marzo pasado.

Actualmente, las cervecerías trabajan alrededor del 15% o 30% de su capacidad de producción. Esto –según Calle- porque la demanda es menor, debido a que los establecimientos a los proveían principalmente estas bebidas aún no tienen autorización del COE para operar y otros han cerrado, como consecuencia del impacto provocado por el covid-19.

Además, por la restricción impuesta por el COE, la venta de cerveza artesanal y otros licores se encuentra prohibida en los supermercados y otras tiendas, entre viernes y domingo. El expendio de licor, como bebida de acompañamiento, está autorizado solo para los restaurantes de la categoría 4 y turísticos, que tienen los permisos por los ministerios de Gobierno y Turismo.

Todo esto ha causado que las ventas de cerveza artesanal se reduzcan entre un 75% y 80%, refirió Calle. “Dependiendo de la escala de la cervecería las pérdidas diarias oscilan USD 1 500 o 5 000”.

Para el sector importador de licores, esta realidad no es ajena. Tras la aplicación de la prohibición, se estima que en agosto las ventas caerán hasta en un 75%, con relación a igual mes del 2019.

Felipe Cordovez, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Importadores de Licores, mencionó que aparte de esta disposición del COE nacional influye que la industria del turismo, de entretenimiento, hoteles, los eventos sociales, bares, restaurantes y otros, donde se consumen estas bebidas premium, no están operando de manera regular.

Por esto, las importaciones de licores han caído en un 80%. Actualmente, las empresas están priorizando la venta de los productos que están en ‘stock’. También se han hecho ajustes para reducir al máximo sus gastos y costos.

“Hemos tratado de precautelar las plazas de trabajo, pero cada vez se hace más difícil”, dijo Cordovez.

En la empresa Azende, que produce y comercializa bebidas alcohólicas y no alcohólicas, para compensar, en parte la baja en las ventas en alrededor del 40%, se optó por diversificar su producción.

Para esto se sumó una línea relacionada con productos de sanitización y limpieza. “Esto nos ha permitido reflotar ante la difícil situación que atraviesa el país”, expresó Jaime Ordóñez Andrade, director ejecutivo de la Corporación Azende S.A.

Eddy Castillo, presidente de la Federación Nacional de Distribuidores de Licores, agregó el sector se encuentra trabajando a pérdida actualmente. Las ventas cayeron en promedio al 50% en esta industria. A esto se suma que los acreedores, como pequeñas licorerías y distribuidores, no cuentan con recursos pagar las deudas pendientes.

Por esto, Castillo consideró que se debería dejar sin efecto la medida, porque esa “no es la solución”, porque cada persona debería ser responsable cuando se consume estas bebidas. En su lugar, plantea que se trabaje en campañas para que las personas cumplan con medidas de bioseguridad y distanciamiento.

El COE nacional anunció el 25 de agosto pasado que el toque de queda ampliado para 18 provincias y la restricción para la venta de bebidas alcohólicas concluirán este 30 de agosto del 2020.

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