
Las relaciones comerciales entre Ecuador y Colombia se reanudan paulatinamente, luego de cuatro meses de una guerra arancelaria. Mientras se recompone esa ‘amistad’, los empresarios de ambos países esperan que la llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia de Colombia sea una oportunidad para trabajar en el mejoramiento de la seguridad en la frontera binacional.
Las sobretasas arancelarias dejaron de regir desde el 1 de junio del 2026 y el intercambio entre los dos países regresó a una tarifa del 0%. Aun con esa medida, la recuperación avanza poco a poco.
La Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor) identifica una receptividad positiva entre los operadores económicos de ambos lados de la frontera: un grupo de productos y empresas retoma sus relaciones comerciales, mientras otro grupo reanuda el intercambio de forma más lenta, por la suspensión de contratos y la búsqueda de proveedores alternativos durante la vigencia de las tasas.
Freddy Cevallos, presidente de la Cámara de Comercio Colombo Ecuatoriana (Camecol), explica que el movimiento comercial se restablece, pero no de inmediato. Según él, las compras anticipadas de enero y de abril alteran la lectura de cómo se encuentra el intercambio. Cree que en julio ya se podrá ver un comercio normal.
En enero, tras el anuncio de una tasa del 30% contra Colombia por parte del presidente Daniel Noboa, varios importadores ecuatorianos optaron por comprar de forma anticipada, con el fin de evitar el recargo de la tasa. En los últimos días de abril, con la tasa del Ecuador ya en el 50% y la perspectiva de un 100% desde el 1 de mayo, muchos repitieron esa anticipación de compras.
Cevallos calcula que el sector perdió cerca de seis meses de operación, entre febrero y parte de junio, y proyectó un retorno a la normalidad para julio o agosto, según cada sector.
Cevallos detalla que las empresas tratan de recuperar su nivel previo a la guerra de aranceles. Él recuerda, por ejemplo, que el gremio de extractores de aceite de palma tuvo problemas con la tasa del 30% que rigió desde febrero, porque ese recargo restó competitividad a su producto. Con el regreso al 0%, esas empresas reactivan sus compras y buscan recuperar el espacio que cedieron.
El intercambio comercial de los países vecinos es dinámico: Ecuador compra cerca de 1 900 dólares millones a Colombia y le vende alrededor de 800 millones.
Pero tras los cuatro meses de los aranceles bilaterales refleja un menor comercio en las cifras del primer cuatrimestre de 2026, informa Fedexpor.
Las exportaciones no petroleras ecuatorianas hacia Colombia disminuyeron un 5% en este periodo: 260 millones de dólares frente a 273 millones del año previo. Por el lado de las importaciones no petroleras desde Colombia, la contracción cuatrimestral fue del 22%, que representan 427 millones de dólares.
El gremio de exportadores también indica que entre los sectores con crecimiento positivo destacan las conservas de atún, las grasas y aceites vegetales, el camarón y las preparaciones alimenticias de origen animal. Con saldo negativo resultaron las manufacturas de metal, el plástico y sus manufacturas y los tableros de madera.
Mientras regían los aranceles se observó el aumento de la informalidad por la frontera binacional. Cevallos precisó que no se puede cuantificar cuánto se desvió de forma temporal a la informalidad y el contrabando. Cevallos menciona que los productos de ambos países salieron por los pasos informales.
En la balanza, cerca del 60% de los USD 2 000 millones que Ecuador compra a Colombia corresponde a materia prima e insumos para la industria nacional. Ese porcentaje incluye además productos de consumo, vehículos, cosméticos, medicinas y energía eléctrica. Cevallos sumó a esa lista el café, los repuestos y el sector automotor, los plásticos, los cables conductores de electricidad y las tuberías de hierro y acero. En el área de salud, están productos farmacéuticos y un ejemplo puntual: las fundas para suero, cuyo costo de importación, con el recargo, superaba al del propio suero.
Del lado ecuatoriano, de los USD 800 millones que el país exporta a Colombia, el 30% corresponde a conocimiento técnico, servicios de inteligencia y software para industrias colombianas. El resto reúne alimentos procesados como conservas y enlatados de atún y pescado —el rubro de mayor peso económico—, camarón, grasas y aceites vegetales con el aceite de palma a la cabeza, maderas y productos de carpintería, plástico, caucho, metalmecánica y papel.
La lista incluye también arroz, que sigue con restricción hasta el 15 de julio; banano, plátano, cacao y fréjol, además de productos químicos y farmacéuticos.
Juan Pablo Zúñiga, presidente de la Corporación de Industriales Arroceros de Ecuador (Corpcopm), comenta que Colombia levantó los aranceles, pero puso una restricción para el ingreso del arroz por vía terrestre hasta el 15 de julio de 2026. Habitualmente, el 95% del arroz que se ha enviado a Colombia se ha trasladado por carretera.
Según Fedexpor, la restricción para el arroz se debe a “criterios políticos del gobierno saliente que no responden plenamente al espíritu de integración y complementariedad de las necesidades productivas y de consumo entre ambos países”.
Tras la medida de Colombia, las pocas exportaciones se hacen por barco. Hasta el momento se han exportado por vía marítima un poco más de 2 000 toneladas de arroz. Normalmente, en el primer trimestre de cada año se exportan entre 40 000 y 50 000 toneladas, comenta Zúñiga. En enero, antes de las sobretasas, deben haberse ido de 8 000 a 10 000 toneladas.
El dirigente insiste en que el mercado colombiano es el más importante para sacar el arroz ecuatoriano, ya que no hay otras alternativas en este momento debido al excedente de arroz en el mundo. Por eso, están a la expectativa de que las exportaciones se normalicen desde julio.
La primer cosecha de arroz, que comenzó en abril, ya finalizó en Ecuador y se calcula que se recolectaron entre 100 000 y 120 000 toneladas. De esa parte, el Estado compró 20 000 toneladas para evitar la caída del precio para el productor.
Para Cevallos, los aranceles fueron una consecuencia del problema y no el problema en sí. El dirigente espera que la llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia de Colombia, con sus vínculos políticos y económicos con Ecuador y con un enfoque de seguridad afín al ecuatoriano, favorezca la recuperación y la mejora de las transacciones.
El empresario plantea una tarea para ambos mandatarios: trabajar de manera conjunta en la seguridad fronteriza. Si no se lo hace- comenta- la imposición de los aranceles habrá quedado en nada. Según sus cálculos, mientras duraron las sobretasas, el Estado ecuatoriano destinó más de 350 millones de dólares a seguridad interna y el sector privado, más de 250 millones de dólares para proteger sus inventarios y materia prima. En paralelo, hubo pérdida de empleos y postergación de planes de inversión y de crecimiento.
Fedexpor coincide con esa lectura y describe una ventana de oportunidad para construir una agenda conjunta con el gobierno electo de Colombia, capaz de reforzar la seguridad en la frontera y el crecimiento del comercio bilateral. El gremio de arroceros también ve como positiva la llegada del presidente colombiano electo y que se vuelva a la normalidad, ya que ese mercado es vital para el sector.
Para este gremio, el desafío actual de ambos gobiernos consiste en recomponer el tejido productivo y comercial, no solo en la zona fronteriza, sino también en las relaciones entre productos de diversas provincias del Ecuador y el mercado de consumo colombiano, así como en el abastecimiento de insumos provenientes de la industria de ese país que son utilizados en productos ecuatorianos de exportación.
Resalta otro punto importante: que esta recuperación permita ganar nuevamente terreno frente al contrabando, la informalidad y las economías ilícitas, que se beneficiaron mientras estuvieron vigentes las sobretasas impuestas por ambos países.
Información externa: Las relaciones comerciales de Ecuador y Colombia
Las sobretasas arancelarias dejaron de regir el 1 de junio de 2026 y el intercambio entre los dos países regresó a una tarifa del 0%.
Contexto: El levantamiento cerró cuatro meses de guerra arancelaria, pero la recuperación avanza poco a poco. Fedexpor identifica una receptividad positiva en ambos lados de la frontera: un grupo de empresas retoma sus relaciones comerciales y otro reanuda el intercambio de forma más lenta, por la suspensión de contratos y la búsqueda de proveedores alternativos.
Porque las compras anticipadas de enero y de abril alteran la lectura actual del intercambio, según Freddy Cevallos, presidente de Camecol.
Contexto: En enero, tras el anuncio de una tasa del 30% por parte del presidente Daniel Noboa, varios importadores compraron de forma anticipada para evitar el recargo. En abril repitieron esa anticipación ante la tasa del 50% y la perspectiva de un 100% desde el 1 de mayo. Cevallos calcula cerca de seis meses de operación perdidos y proyecta un retorno a la normalidad para julio o agosto.
Colombia levantó los aranceles, pero mantiene una restricción al ingreso del arroz por vía terrestre hasta el 15 de julio de 2026, por lo que las pocas exportaciones se hacen por barco.
Contexto: Juan Pablo Zúñiga, presidente de Corpcopm, señala que normalmente el 95% del arroz viaja por carretera. Hasta el momento se exportaron por vía marítima poco más de 2 000 toneladas, frente a las 40 000 a 50 000 que suelen salir en el primer trimestre. Fedexpor atribuye la restricción a criterios políticos del gobierno saliente de Colombia.
Ecuador compra cerca de USD 1 900 millones a Colombia —el 60% es materia prima— y le vende alrededor de USD 800 millones, de los cuales el 30% corresponde a conocimiento técnico, servicios de inteligencia y software.
Contexto: Entre las importaciones figuran consumo, vehículos, cosméticos, medicinas, energía eléctrica, café, repuestos, plásticos, cables y tuberías. Entre las exportaciones, conservas y enlatados de atún y pescado —el rubro de mayor peso—, camarón, aceite de palma, maderas, plástico, caucho, metalmecánica, papel, arroz, banano, plátano, cacao, fréjol y productos químicos y farmacéuticos.
Esperan que represente una oportunidad para trabajar de forma conjunta en el mejoramiento de la seguridad en la frontera binacional.
Contexto: Cevallos sostiene que los aranceles fueron una consecuencia del problema —la inseguridad— y no el problema en sí, y confía en que los vínculos políticos y económicos del nuevo mandatario con Ecuador favorezcan las transacciones. Calcula que, mientras duraron las sobretasas, el Estado ecuatoriano destinó más de 350 millones de dólares a seguridad interna y el sector privado más de 250 millones de dólares. Fedexpor coincide y describe una ventana de oportunidad con el gobierno electo de Colombia.