
Shakira cierra la noche del martes 11 de noviembre de 2025 su tercera presentación en el Estadio Olímpico Atahualpa, norte de Quito. Durante tres fechas, 8, 9 y 11 de noviembre, la capital ecuatoriana se convirtió en epicentro de un movimiento económico y turístico sin precedentes.
Según Mauricio Letort, presidente de la Federación Hotelera del Ecuador, la ciudad alcanzó niveles de ocupación del 80% al 90%, cifras inusuales para un fin de semana quiteño. “Todos los hoteles cercanos al estadio estuvieron llenos, algunos con sobreventa. Incluso, se ampliaron camas y espacios para atender la demanda”, explicó.
El fenómeno se extendió más allá del sector de La Carolina. Hoteles y hostales en zonas como el aeropuerto y el centro de la ciudad reportaron también ocupaciones altas. “La gente se desplazó a otros puntos ante la falta de habitaciones cerca del estadio”, señaló Letort.
Pese a la gran demanda, las tarifas se mantuvieron estables. “No hubo precios abusivos. Fue una oportunidad para mostrar una industria organizada y responsable”, destacó.
Las aerolíneas, por su parte, incrementaron frecuencias hacia Quito ante la llegada de visitantes nacionales e internacionales, reforzando la imagen de la capital como destino turístico seguro y hospitalario.
El impacto económico trascendió los hoteles. “El comercio formal e informal se activó: se vendieron pelucas, camisetas, souvenirs, todo lo relacionado con Shakira. La ciudad entera se movió”, afirmó Letort.
El dirigente también subrayó los desafíos que dejó el evento: modernizar el Estadio Olímpico Atahualpa y fortalecer la promoción turística. “Quito demostró su capacidad para recibir visitantes, pero necesita inversión en infraestructura y un fondo sólido de promoción internacional”.
Los conciertos generaron entre 40 y 50 millones de dólares en dinamización económica para la capital, según estimaciones oficiales. Para el sector hotelero, fue una prueba superada y una vitrina internacional.
Holbach Muñetón, presidente de la Federación Nacional de Cámaras de Turismo, destacó que el éxito se debe al impulso privado. “El mérito es de los empresarios que apuestan por el país. No se necesita dinero público, sino condiciones claras”, afirmó. Añadió que gran parte de los ingresos permanecen en Ecuador y que estos eventos atraen “dinero fresco” mediante visitantes extranjeros.
Según Diego Vivero, director de la Confederación de Restaurantes del Ecuador, las ventas crecieron entre 20% y 50%, especialmente en La Mariscal y La Floresta. Además, el Municipio organizó ferias de emprendimiento y gastronomía alrededor del estadio, donde 80 negocios locales ofrecieron artesanías y alimentos típicos.
Para los gremios, Shakira no solo llenó un estadio: llenó toda la ciudad. Quito demostró su capacidad para albergar espectáculos internacionales y consolidarse como un destino turístico y económico de alto impacto.
Información externa: Shakira
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