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La planta termoeléctrica, clave para el respaldo energético del país, detendrá su operación tras el siniestro registrado en junio. Este incidente representa un desafío significativo para la infraestructura eléctrica en Ecuador.
La central termoeléctrica Esmeraldas I, pilar fundamental de la infraestructura térmica en la zona costera, cesará sus actividades comerciales durante un periodo que oscilará entre nueve meses y un año.
La ratificación de esta paralización fue confirmada por el ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, tras el incendio ocurrido el 5 de junio de 2026.
El incidente afectó gravemente la torre de enfriamiento mientras se realizaban labores de mantenimiento programado. Esto representa un desafío logístico y técnico para el sistema.
Según los reportes de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), el fuego fue controlado mediante la intervención conjunta de los cuerpos de bomberos de Esmeraldas y Guayaquil, sin reportar víctimas humanas. No obstante, el impacto en la infraestructura es significativo.
El análisis técnico advierte sobre la vulnerabilidad técnica de la central, cuya infraestructura principal data de la década de 1980. Ante este panorama, los especialistas sugieren abandonar la idea de una reparación menor y optar por una sustitución tecnológica que incorpore sistemas automatizados de control.
El ministro Blum enfatizó que este episodio subraya la urgencia de diversificar la matriz energética nacional. La propuesta ministerial apunta a implementar proyectos termoeléctricos equipados con turbinas duales, capaces de operar con gas natural, buscando mayor eficiencia.
Mientras tanto, peritos de Celec y de la empresa aseguradora continúan en la etapa de evaluación para determinar la cuantía total de los daños materiales.
La salida de los 125 megavatios (MW) de Esmeraldas I complica las previsiones oficiales frente a la inminente llegada de la temporada de estiaje, prevista entre octubre y marzo.
Históricamente, este periodo reduce los caudales de las cuencas hidrográficas, base que hasta inicios de junio cubrió el 87,1 % de la demanda nacional.
El Gobierno proyecta un déficit de generación que podría alcanzar los 1 300 MW. Las autoridades han manifestado que trabajan en la repotenciación de otras unidades para asegurar la continuidad del servicio, garantizando que, pese a la coyuntura, la gestión se enfocará en mantener la transparencia y eficiencia.