Ecuador suma 30 millones de dólares para inversión y producción de petróleo

Ecuador suma inversión para petróleo y producción en Sucumbíos con un contrato de 30 millones de dólares

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Ecuador concretó una inversión comprometida de 30 millones de dólares para la exploración de petróleo en el Bloque 94-Tamya, ubicado en Sucumbíos.

El contrato fue suscrito este 12 de agosto de 2026, en Quito, entre el Estado y la operadora Petrobell S.A., según el Ministerio de Ambiente y Energía.

El acuerdo, que tendrá una vigencia de 24 años, completa los contratos previstos dentro de la Ronda Intracampos II y se enmarca en la estrategia gubernamental de atraer capital privado para explorar nuevas reservas y elevar la producción petrolera de Ecuador. La cartera de Estado estima que Tamya podría alcanzar un pico aproximado de 4 000 barriles diarios.

Ecuador busca inversión para aumentar la producción de petróleo

El Contrato de Participación establece cuatro años para la etapa de exploración y otros 20 para la explotación y desarrollo integral del Bloque 94-Tamya. De cumplirse todo el período contractual previsto, su vigencia se extenderá hasta 2050.

La modalidad establece que la empresa privada asume el riesgo y financiamiento de las actividades de exploración y explotación. Juan Carlos Blum, ministro de Ambiente y Energía, explicó que bajo este esquema el Estado no destina recursos para financiar esas operaciones.

“El contrato que se suscribió es de Participación”, señaló Blum. Según el funcionario, bajo esta modalidad las compañías privadas asumen tanto el riesgo como el financiamiento de las actividades petroleras. El ministro sostuvo que el acuerdo fortalecerá el desarrollo de Sucumbíos.

Tamya podría producir hasta 4 000 barriles diarios

El Bloque 94-Tamya se encuentra en Sucumbíos y, de acuerdo con las proyecciones difundidas por el Ministerio, podría alcanzar un pico aproximado de producción de 4 000 barriles de crudo por día. La cifra corresponde a una previsión y dependerá de los resultados de las actividades de exploración y del posterior desarrollo del área.

La incorporación de nueva producción resulta relevante en un escenario en el que el sector petrolero ecuatoriano busca ampliar sus reservas y sostener los volúmenes de extracción. El Banco Central del Ecuador reportó, por ejemplo, que la actividad petrolera estuvo entre los sectores que registraron resultados negativos en mayo de 2026, pese a que la actividad económica nacional creció 1,6% interanual ese mes.

Al mismo tiempo, la infraestructura existente ha registrado una mayor movilización de crudo. Durante el primer semestre de 2026, el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) transportó 54,6 millones de barriles, frente a los 46,5 millones del mismo período de 2025, según datos de EP Petroecuador publicados por este Medio.

El contrato cierra la Ronda Intracampos II

La firma del acuerdo de Tamya representa el cierre del proceso contractual previsto en la Ronda Intracampos II. Esta ronda fue planteada para incorporar operadores privados en áreas con potencial hidrocarburífero y ampliar las actividades de exploración y desarrollo.

La estrategia continúa con nuevos procesos. EL COMERCIO publicó en julio de 2026 que la Ronda Intracampos III recibió ofertas de Orion Energy y Gente Oil para los bloques Tetete Sur, identificado como Bloque 95, y Lumbaqui, Bloque 11. Ese proceso también contempla contratos de participación con capital privado para buscar nuevas reservas y elevar gradualmente la producción.

La empresa privada asume el riesgo de exploración

El modelo de participación utilizado para Tamya implica que el financiamiento y el riesgo de las actividades de exploración y explotación corresponden al operador privado. El Ministerio sostiene que esta estructura permite desarrollar áreas petroleras sin que el Estado financie directamente esas operaciones.

Petrobell, según el boletín oficial, cuenta con 25 años de presencia en Ecuador. El compromiso inicial establecido en el contrato asciende a 30 millones de dólares para actividades de exploración.

El desarrollo del bloque se extenderá durante las próximas décadas si se cumplen las fases previstas. Tras los primeros cuatro años destinados a exploración, el contrato contempla 20 años para explotación y desarrollo integral, período en el que se determinará el aporte efectivo de Tamya a la producción petrolera nacional.


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