
El Banco Central del Ecuador (BCE) trabaja en un proyecto para modernizar el Sistema Central de Pagos. Su objetivo es implementar transferencias electrónicas inmediatas, interoperables y disponibles las 24 horas del día. La entidad aclara que no replicará el modelo brasileño, pero reconoce que estudia experiencias internacionales exitosas, como Pix, para fortalecer el sistema nacional de pagos.
La iniciativa contempla una nueva infraestructura tecnológica, estándares comunes de mensajería y mecanismos para realizar pagos en tiempo real entre distintas entidades financieras. También analiza el uso de identificadores o “llaves” para simplificar las transferencias, una de las principales características del sistema desarrollado en Brasil.
Pix es el sistema de pagos instantáneos creado y administrado por el Banco Central de Brasil. Desde 2020, permite transferir dinero entre personas y comercios en pocos segundos, todos los días del año. Utiliza un número de teléfono, un correo electrónico, un documento de identidad o un código QR. No es una aplicación ni una moneda digital, sino una infraestructura que conecta bancos, cooperativas y fintech para acreditar el dinero de forma inmediata.
André Azevedo, CEO de Acertpix, empresa brasileña especializada en inteligencia artificial y visión computacional para prevenir fraude en sistemas financieros, explica que esa infraestructura fue el principal cambio frente a los mecanismos tradicionales. “Pix no es una aplicación; es una infraestructura que permite realizar pagos las 24 horas del día, los siete días de la semana, de forma inmediata y gratuita”, señala.
Para Jeaneth Torres, docente de Business School de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), el éxito del sistema se explica por la combinación de interoperabilidad, rapidez y bajos costos. “La plataforma reúne a bancos, cooperativas y fintech en una infraestructura administrada por el Banco Central. Cuando un sistema es rápido, seguro y barato, la adopción crece de forma acelerada”, afirma.
A criterio de la académica, el impacto fue más allá de la experiencia del usuario. Redujo el uso de efectivo, mejoró la liquidez de los pequeños negocios y promovió la competencia entre las entidades financieras.
Aunque las fintech impulsaron la transformación digital en Brasil, Torres considera que el éxito de Pix respondió a un trabajo conjunto entre el sector público y el privado. Esto fue posible gracias a una infraestructura abierta que permitió competir en igualdad de condiciones. Ese ecosistema también crece en Ecuador. Un informe de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria (SEPS) identifica 2 482 fintech en América Latina. Brasil concentra el 31% del mercado regional, mientras Ecuador representa el 2%.
La entidad señala que ese desarrollo debe acompañarse de ciberseguridad, protección de datos y educación financiera para fortalecer la confianza de los usuarios.
La transformación del sistema de pagos se reflejó primero en los pequeños negocios. Gika Martins, fundadora de Gika Martins Semijoyas de Lujo en Baurú, ciudad del estado de San Pablo, asegura que el Pix cambió la administración de su empresa al permitirle disponer del dinero apenas concretaba una venta. “El cliente hace el pago y yo recibo el dinero en el momento. Eso mejora el flujo de caja, agiliza las entregas y brinda seguridad tanto para mí como para el cliente”, comenta.
La acreditación inmediata, añade, facilita la reposición de inventario, el pago a proveedores y la atención de gastos operativos sin depender de los tiempos de procesamiento de otros medios de pago.
Una experiencia similar a la de Martins, relata Márcia Oliveira, propietaria del restaurante Farofa Brasileira en Quito. Tras utilizar Pix durante años en Brasil, abrir un negocio en Ecuador le permitió notar las diferencias entre ambos sistemas. “Si realizo una venta el viernes, dependiendo de la tarjeta puedo recibir el dinero recién el martes. Con Pix vendía y recibía el dinero en el momento”, comenta.
Según Oliveira, esa demora afecta el flujo de caja de negocios que necesitan comprar insumos diariamente y las distintas comisiones entre entidades financieras terminan elevando los costos para los comercios.
Los usuarios también perciben el cambio. Christian Romero, comunicador audiovisual ecuatoriano que vive en Brasil desde hace diez años, recuerda que la adopción de Pix fue rápida porque eliminó la espera para recibir transferencias entre bancos. “Después llegó Pix y la adaptación fue muy rápida porque el dinero se recibía inmediatamente y no se cobraba una tarifa por transferir de un banco a otro”, señala.
Durante una visita a Ecuador volvió a enfrentar situaciones que ya no eran habituales para él. “Fuimos a un local en Cuenca y preguntamos si aceptaban tarjeta. Nos dijeron que no y tuvimos que buscar un cajero para retirar dinero. Ahí sentí completamente el cambio entre ambos países”.
A su criterio, ampliar las opciones de pago no solo beneficia a los consumidores, sino también a los negocios. “Cuando existen restricciones para pagar, el vendedor deja de vender y el comprador deja de comprar. La operación simplemente no ocurre”.
Los especialistas coinciden en que Ecuador no necesita copiar el modelo brasileño, sino desarrollar una infraestructura adaptada a una economía dolarizada y a su propio marco regulatorio. Jeaneth Torres considera que el país requiere una plataforma interoperable que integre bancos, cooperativas y fintech con reglas claras, bajos costos para los usuarios y altos estándares de seguridad. “No necesitamos replicar a Brasil, sino adaptar la experiencia. El éxito de Pix se basó en una regulación adecuada, una infraestructura interoperable y una competencia abierta entre las entidades financieras”, sostiene.
Ese planteamiento coincide con la posición del Banco Central del Ecuador, que asegura que la modernización del Sistema Central de Pagos busca fortalecer la inclusión financiera, facilitar las operaciones comerciales y mejorar la eficiencia del ecosistema nacional mediante una infraestructura interoperable de transferencias inmediatas. La entidad aún no ha anunciado un cronograma para la implementación del proyecto.
Más que replicar un modelo extranjero, el reto para Ecuador será construir un sistema que permita realizar pagos inmediatos entre distintas entidades financieras, reduzca la dependencia del efectivo y fortalezca la confianza de ciudadanos y empresas en los medios de pago digitales.
Un sistema de transferencias inmediatas, interoperables y disponibles las 24 horas.
El Banco Central del Ecuador trabaja en la modernización del Sistema Central de Pagos para permitir que las transferencias electrónicas entre distintas entidades financieras se realicen en tiempo real. El proyecto contempla una nueva infraestructura tecnológica, estándares comunes de mensajería y el posible uso de identificadores o “llaves” para facilitar las operaciones.
Es el sistema de pagos instantáneos administrado por el Banco Central de Brasil.
Desde 2020, Pix permite realizar transferencias entre personas y comercios en pocos segundos, las 24 horas del día y todos los días del año. Funciona mediante identificadores como un número de teléfono, correo electrónico, documento de identidad o código QR, conectando bancos, cooperativas y fintech en una infraestructura interoperable.
No, aunque estudia esa experiencia para adaptar sus mejores prácticas.
El BCE ha señalado que no replicará el modelo brasileño, sino que desarrollará una infraestructura ajustada a la realidad ecuatoriana, una economía dolarizada y su propio marco regulatorio. El objetivo es fortalecer la inclusión financiera y mejorar la eficiencia del sistema de pagos nacional.
Permitiría recibir y enviar dinero al instante, mejorando la liquidez y reduciendo la dependencia del efectivo.
Los especialistas y empresarios consultados destacan que la acreditación inmediata facilita el flujo de caja de los negocios, agiliza el pago a proveedores y elimina las esperas entre entidades financieras. Además, amplía las opciones de pago para los consumidores y puede reducir costos asociados a las transacciones.
Garantizar interoperabilidad, seguridad y confianza en los pagos digitales.
Los expertos coinciden en que el éxito dependerá de desarrollar una plataforma que integre bancos, cooperativas y fintech bajo reglas claras, con altos estándares de ciberseguridad, protección de datos y educación financiera. Hasta el momento, el Banco Central no ha anunciado un cronograma para la implementación del proyecto.