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Hasta 60 y 90 días se puede diferir pagos de préstamos y de tarjetas en los bancos privados y el Biess

Ruth Arregui, superintendenta de Bancos, explicó que las medidas no afectarán el historial crediticio. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

Ruth Arregui, superintendenta de Bancos, explicó que las medidas no afectarán el historial crediticio. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

Ruth Arregui, superintendenta de Bancos, explicó que las medidas no afectarán el historial crediticio. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

Los clientes con deudas pendientes por préstamos o tarjetas de crédito y que por la emergencia sanitaria no puedan pagar sus obligaciones podrán solicitar que sus cuotas sean diferidas hasta 60 días, una vez que pase la contingencia. Y en casos excepcionales la institución financiera podrá conceder hasta 90 días plazo.

Ruth Arregui, superintendenta de Bancos, explicó que cualquier modificación en las obligaciones de pago deberá contar con la autorización previa del cuentahabiente, quien tendrá la potestad de elegir qué plazo se ajusta más a su situación.

La resolución de la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera que establece directrices para que las instituciones del sistema financiero (públicas y privadas) den facilidades a sus clientes, señala que las soluciones podrán ser aplicadas por pedido expreso del usuario o por iniciativa propia de las entidades.

Los diferimientos, reprogramación o reestructuraciones que se concedan no generarán intereses por mora, recargos o valores adicionales, “porque es una situación de emergencia“, aclaró la funcionaria y explicó que tendrán efecto sobre las deudas que venzan a partir del 31 de marzo próximo.

La medida beneficia a los usuarios de los bancos privados y del Biess. Hasta el momento, al menos ocho bancos (dos públicos y seis privados) ya ofrecen alternativas. Julio José Prado, presidente de la Asociación de Bancos Privados, detalló que para las solicitudes de los clientes se aplicará un análisis según cada caso para determinar la mejor opción y procedimiento.

Si las cuotas se cobran automáticamente por débito bancario, los clientes pueden solicitar la suspensión.

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