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El presidente Daniel Noboa anunció que impondrá un arancel del 27% a los productos importados desde México, el lunes 3 de febrero de 2025. Sin embargo, hasta este miércoles 5 de febrero no se han dado detalles de la medida, pero ya causa preocupación en distintos sectores económicos del Ecuador.
Dentro de los principales artículos de importación se encuentran: productos farmacéuticos, máquinas y aparatos mecánicos, vehículos y sus partes, máquinas y aparatos eléctricos, y cosméticos. Entre los cinco primeros productos se concentra el 57% de importación no petrolera, según datos de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor).
Según la Cámara Binacional de Comercio Ecuador-México, los productos importados desde México están sujetos a aranceles que varían entre el 0 % y el 45 %. El anuncio del presidente Noboa no precisó si se aplicará un 27 % adicional o si ese será el nuevo porcentaje fijo.
Para Julio José Prado, exministro de Producción, el anuncio de imponer un arancel del 27% a las importaciones mexicanas carece de justificación técnica y podría traer consecuencias negativas para el Ecuador en términos comerciales y diplomáticos.
Además, señaló que gravar con un 27% adicional a los productos mexicanos afectaría más a Ecuador que a México. Esto debido a que el país depende en gran medida de bienes importados como medicinas, vehículos, electrodomésticos, materias primas para la industria de alimentos y manufactura.
Desde el punto de vista legal, la decisión podría derivar en una demanda ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), ya que no existen fundamentos válidos para la imposición del arancel. “No hay una crisis de balanza de pagos, no hay una apreciación exagerada del dólar frente al peso mexicano”, señaló.
Además, la posibilidad de represalias comerciales por parte de México es alta. Un arancel del 27% sobre productos ecuatorianos como elaborados de cacao, manufacturas metálicas, muebles, madera y alimentos procesados impactaría directamente en los exportadores nacionales, generando pérdidas significativas, agregó.
Una preocupación adicional es el precedente que se establece. Los socios comerciales de Ecuador podrían temer que, en cualquier momento, se impongan nuevos aranceles sin previo aviso.
Asimismo, Prado señaló que el incremento arancelario generará un alza en los precios de los productos importados, afectando a los consumidores ecuatorianos. “Aunque se argumente que la medida busca proteger a la industria local, en realidad encarecerá el acceso a insumos esenciales, perjudicando la producción nacional”, señaló.
Finalmente, para Prado, el anuncio parece inspirada en las decisiones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Pero, a diferencia de ese país, que con medidas similares logró presionar a México en temas migratorios, Ecuador no tiene la capacidad de forzar concesiones en el ámbito comercial.
En un contexto de relaciones diplomáticas tensas entre México y Ecuador, este arancel solo agrava la situación y deja un mal precedente para futuras negociaciones, dijo.