Acuerdo Ecuador y Estados Unidos; las importaciones sin arancel serán en tiempo récord

El acuerdo con EE. UU. plantea una apertura comercial acelerada, con importaciones liberadas en cerca de tres años.

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El Acuerdo de Comercio Recíproco (ART por sus siglas en inglés) entre Ecuador y Estados Unidos establece períodos de desgravación arancelaria de entre dos y cuatro años. En la práctica, esto implica que en aproximadamente tres años varias importaciones quedarían completamente liberalizadas.

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Este ritmo es más rápido que el de otros acuerdos comerciales, donde los períodos de ajuste se han extendido por décadas.

Por ejemplo, el acuerdo entre Ecuador y China, vigente desde el 1 de mayo de 2024, establece desgravaciones que van desde aplicación inmediata hasta plazos de 20 años.

En el caso de la Unión Europea, la reducción de aranceles empezó el 1 de enero de 2017 y se aplicó de forma progresiva. La mayoría de productos llegó a arancel cero en 2026, aunque algunos bienes sensibles, como la papa, tienen plazos más largos, incluso hasta 2032.

Este proceso más acelerado cambia el panorama para los sectores productivos, que deberán adaptarse en menos tiempo.

Importaciones más baratas en el corto plazo

Con la eliminación progresiva de aranceles, productos agrícolas e industriales provenientes de Estados Unidos podrán ingresar al país a menor costo. Esto incluye insumos, maquinaria y también bienes sensibles como alimentos.

El acuerdo contempla cuotas iniciales libres de arancel para productos como maíz, lácteos y carne de ave, que podrían ampliarse con el tiempo. A medida que avance la desgravación, la competencia externa se intensificará, presionando al sector productivo del Ecuador.

Desde la perspectiva oficial, esta apertura facilitará la modernización productiva al abaratar costos para empresas ecuatorianas.

Presión sobre productores nacionales

Sin embargo, analistas advierten que el corto plazo de implementación aumenta los riesgos para sectores locales. José Abel Defina, analista económico, señala que la rápida liberalización podría afectar especialmente a la agricultura y a las cadenas de proteína animal.

El ingreso de productos más baratos, en algunos casos subsidiados, podría desplazar la producción nacional. Sectores como el maíz, arroz, pollo y cerdo enfrentarían un entorno más competitivo sin suficiente tiempo para ajustar costos o mejorar productividad.

El impacto no se limitaría a la producción primaria, sino que alcanzaría a toda la cadena de valor, incluyendo empleo rural.

Capacidad de adaptación en duda

El principal desafío radica en la capacidad de respuesta del país. La reconversión productiva, la incorporación de tecnología y la mejora de eficiencia requieren inversión y tiempo.

Con un horizonte de tres años, estos procesos podrían resultar insuficientes. A diferencia de otros acuerdos que permiten transiciones graduales, el ART reduce ese margen de maniobra.

Además, el acuerdo limita ciertas herramientas de política pública, lo que podría dificultar la implementación de medidas de protección o apoyo al sector productivo.

Debate abierto sobre los efectos del acuerdo

Mientras el Gobierno sostiene que el ART generará oportunidades, atraerá inversión y fortalecerá la competitividad, las advertencias se concentran en los efectos de una apertura acelerada.

El debate se centra en si el país podrá aprovechar los beneficios del acceso al mercado estadounidense sin comprometer su base productiva interna en el corto plazo.

Acuerdo comercial con Estados Unidos no es definitivo

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, afirmó este viernes 20 de marzo de 2026 que el acuerdo de comercio recíproco firmado con Estados Unidos no es definitivo. El mandatario explicó que el documento constituye una base inicial y que las partes lo renegociarán en agosto próximo.


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