
La situación en Venezuela continúa marcada por la tensión política y la emergencia humanitaria tras los dos potentes terremotos en Venezuela que sacudieron al país el miércoles 24 de junio de 2026.
El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, informó este viernes 26 de junio que la cifra de fallecidos ascendió a 920 personas, mientras que 3 360 ciudadanos resultaron heridos o afectados por el doble movimiento telúrico.
En este contexto crítico, organizaciones y ciudadanos denunciaron el desmantelamiento de centros de acopio de ayuda humanitaria en Puerto Cabello, ciudad de Venezuela.
El motivo es porque están presuntamente vinculados a sectores de la oposición, como es el caso de Vente Venezuela, partido político fundado por María Corina Machado.
Según reportes recogidos por La Nación Más, estos espacios estaban destinados a la recolección y distribución de alimentos, medicinas y suministros básicos para los afectados por el desastre.
De acuerdo con información difundida por La Nación Más, el desmantelamiento de estos centros genera malestar entre la población local.
Los ciudadanos consideran que la prioridad debería ser garantizar la asistencia a las víctimas del terremoto y no restringir iniciativas de ayuda comunitaria.
En paralelo, La Nación Más señaló que en Puerto Cabello crece el descontento ciudadano ante lo que describen como una medida que afecta directamente la capacidad de respuesta humanitaria en un momento de alta vulnerabilidad.
Esta controversia se produce mientras continúan las labores de rescate y la distribución de asistencia oficial en las zonas más golpeadas por los sismos.
Asimismo, La Nación Más reportó que la crisis ha profundizado la polarización política en el país.
“Si no son centros de acopio del Partido Socialista de Venezuela (PSUV) no van a permitir esa ayuda y las personas están enojadas en Puerto Cabello“, indica La Nación Más.
La combinación de la tragedia natural y el conflicto político intensifica la tensión social, especialmente en comunidades donde persisten daños estructurales y necesidades urgentes de abastecimiento.
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Mientras tanto, la población en las zonas afectadas continúa dependiendo de la llegada de ayuda humanitaria en un escenario marcado por la incertidumbre y la reconstrucción progresiva tras uno de los desastres sísmicos más graves de los últimos años en Venezuela.
Los terremotos en Venezuela dejaron 920 fallecidos y 3.360 personas heridas o afectadas. El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, informó el 26 de junio de 2026 que estas cifras corresponden al balance actualizado tras el doble movimiento telúrico ocurrido el 24 de junio, mientras continúan las labores de rescate en distintas regiones del país.
Fueron denunciados como desmantelados en medio de la emergencia por los terremotos. Organizaciones y ciudadanos señalaron que estos centros estaban destinados a recolectar alimentos, medicinas y suministros básicos para los afectados, lo que ha generado preocupación por el acceso a la ayuda humanitaria en zonas golpeadas.
Se atribuye a su presunta vinculación con sectores de la oposición política. Según reportes de La Nación Más, algunos de estos centros estarían relacionados con el partido Vente Venezuela, lo que ha generado controversia en medio de la crisis humanitaria y la respuesta oficial a los desastres.
Ha provocado malestar y aumento del descontento entre la población local. Ciudadanos consideran que la prioridad debería ser la asistencia a las víctimas del terremoto, y denuncian que limitar los centros de ayuda afecta la capacidad de respuesta en un momento crítico.
Ha intensificado la polarización política y la tensión social en el país. La combinación de la tragedia natural y los conflictos entre sectores políticos ha profundizado las divisiones, mientras continúan las labores de rescate y la distribución de ayuda humanitaria en las zonas afectadas.
Con información de EFE