
La emergencia provocada por los terremotos en Venezuela del 24 de junio ha obligado a las autoridades a habilitar un cementerio de emergencia en una ladera del camposanto La Esperanza, indica El País.
Este lugar se encuentra a una hora de La Guaira, la zona más golpeada por el desastre. En este espacio, se han abierto largas trincheras destinadas a recibir a cientos de víctimas rescatadas de los escombros, muchas de ellas aún sin identificar.
De acuerdo con El País, cada sepultura está marcada con una cruz, un código y un registro que permitirá la identificación posterior de los cuerpos.
Este proceso busca evitar entierros anónimos y preservar la dignidad de las víctimas. Hasta el más reciente balance oficial, las autoridades informaron que 3 535 personas fallecieron y 16 740 resultaron heridas tras los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5.
La gestión de los cadáveres se ha convertido en uno de los mayores retos de la emergencia.
Según El País, en los primeros días, cientos de cuerpos permanecieron en estacionamientos y áreas portuarias adaptadas como depósitos temporales. Esta situación provocó críticas por las condiciones sanitarias y la demora en los procesos de identificación y sepultura.
El responsable de las operaciones en el cementerio, Elis Zabala, aseguró que las inhumaciones siguen un protocolo de sepultura en emergencias, que incluye la documentación fotográfica y el registro individual de cada persona fallecida.
Las zanjas actualmente habilitadas tienen capacidad para albergar entre 2 000 y 3 000 ataúdes, mientras se evalúa ampliar el área si las labores de rescate continúan.
En medio de las cruces numeradas destaca la tumba de Yonathan Calderón, un adolescente de 13 años cuya familia colocó una fotografía sobre su sepultura.
Para El País, esta imagen simboliza el esfuerzo por mantener viva la identidad de las víctimas en medio de una tragedia que ha dejado profundas heridas humanas y sociales en Venezuela.