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El sábado 10 de octubre de 2026, el presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó un mensaje directo a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, al afirmar que el país necesita un nuevo mandatario capaz de negociar el fin del conflicto.
“Ha llegado el momento de que Ucrania tenga un nuevo presidente”, declaró Trump ante los medios en el exterior de la Casa Blanca.
El mandatario estadounidense vinculó sus críticas a los bombardeos ucranianos contra refinerías de diésel en Rusia. Según argumentó, esas operaciones pueden afectar el suministro internacional de combustible y presionar los precios.
“Le dijimos ‘puedes hacer lo que quieras con Rusia, pero no ataques las refinerías’”, afirmó Trump.
El republicano sostuvo que Rusia abastece una parte importante del mercado mundial de diésel y acusó a Zelenski de generar problemas para sectores como la agricultura y la ganadería.
Trump también aseguró que el presidente ucraniano ha dejado pasar oportunidades para alcanzar acuerdos que permitan terminar la guerra.
“Nunca debió haber empezado. No habrían perdido ya el 30 % de su país”, dijo al referirse al conflicto y a las pérdidas territoriales de Ucrania.
El mandatario estadounidense insistió en que Kiev debería buscar un líder dispuesto a negociar. Sus declaraciones se produjeron después de que la delegación ucraniana enviada a Florida adelantara su regreso, tras mantener conversaciones con representantes estadounidenses.
La tensión también gira en torno a un acuerdo anunciado por Trump con el presidente ruso, Vladímir Putin. El pacto permitirá que Rusia exporte millones de toneladas de diésel a mercados internacionales, incluido el estadounidense, hasta abril, según la información difundida.
La medida busca contener el aumento global de los precios, pero supone una flexibilización temporal de las restricciones estadounidenses al sector energético ruso impuestas desde el inicio de la guerra en 2022.
Zelenski criticó el viernes el acuerdo y lo calificó de “injusto” e “impropio de un aliado”.
Las declaraciones de Trump abren un nuevo frente de tensión entre Estados Unidos y Ucrania, mientras continúan las diferencias sobre cómo poner fin a la guerra y qué condiciones debe aceptar cada parte para alcanzar un acuerdo.