
El 24 de junio de 2026, un fuerte terremoto de magnitud 7,1 sacudió la costa central de Venezuela. Este evento sísmico activó una alerta de tsunami para varios territorios del Caribe, lo que generó preocupación entre los habitantes de la región.
El Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos emitió una advertencia para Puerto Rico y las Islas Vírgenes. Además, lanzó un aviso sobre posibles corrientes peligrosas para Aruba, Curazao y Bonaire, tras el movimiento telúrico registrado cerca de Morón, en el estado Carabobo.
El sismo se sintió con fuerza en Caracas, donde cientos de personas evacuaron edificios mientras los organismos de emergencia iniciaron la evaluación de daños. Videos difundidos en redes sociales mostraron fachadas colapsadas, grietas en edificaciones y cortes parciales de electricidad e internet en distintos sectores de la capital venezolana.
Venezuela y Caracas enfrentan la emergencia mientras se monitorea el riesgo de tsunami. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ubicó el epicentro del terremoto al oeste de Valencia, cerca de la localidad de Morón, a una profundidad aproximada de 13 kilómetros. Esta escasa profundidad explica que el movimiento fuera percibido con intensidad tanto en Caracas como en otras regiones del país e incluso en zonas de Colombia.
El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, informó que todos los organismos de seguridad, Protección Civil, bomberos y cuerpos policiales fueron desplegados para atender la emergencia. Además, pidió a la población mantenerse fuera de edificios que pudieran haber sufrido daños estructurales debido al riesgo de réplicas.
Puerot Rico activó protocolos tras la alerta de tsunami. La advertencia emitida por el Sistema de Alerta de Tsunamis no implicó la llegada inmediata de un tsunami. Sin embargo, sí advirtió sobre la posibilidad de que se generaran corrientes oceánicas peligrosas y variaciones anómalas en el nivel del mar. Por ese motivo, las autoridades recomendaron a la población mantenerse alejada de las zonas costeras hasta que concluyeran las evaluaciones técnicas.
Puerto Rico y las Islas Vírgenes fueron incluidos dentro del área de vigilancia debido a la ubicación del epicentro y a la propagación de las ondas sísmicas en el mar Caribe. Este tipo de alertas se emite de manera preventiva y puede ser modificada o levantada conforme avanza el análisis de los datos registrados por la red internacional de monitoreo oceánico.