
El Salvador enfrenta el fenómeno de El Niño con una estrategia orientada a proteger la producción de maíz y frijol, dos granos esenciales para la alimentación de sus habitantes. Pese al déficit de lluvias que afecta especialmente al Corredor Seco, las autoridades agrícolas mantienen perspectivas favorables para la cosecha nacional.
Las proyecciones oficiales apuntan a superar los 12 millones de quintales de maíz y 1,2 millones de quintales de frijol, según información proporcionada para esta publicación. El objetivo es mantener el abastecimiento de granos básicos en El Salvador incluso frente a un escenario de altas temperaturas y menor disponibilidad de agua.
El riesgo climático, sin embargo, permanece. Análisis divulgados en julio advierten que entre agosto y octubre de 2026 existe una alta probabilidad de registrar lluvias por debajo de los niveles normales y temperaturas superiores al promedio.
La producción agrícola de El Salvador también modificó su calendario. Tradicionalmente, la primera siembra comienza en mayo, pero las condiciones asociadas con El Niño impulsaron ajustes para aprovechar las primeras precipitaciones y reducir la exposición de los cultivos a períodos prolongados de sequía.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ha reforzado además los sistemas de riego. Una de las metas anunciadas para 2026 es incorporar unas 60 000 manzanas adicionales de maíz bajo sistemas de riego, junto con la perforación de pozos y la instalación de sistemas móviles.
A esta estrategia se suma el acceso a fertilizantes, herbicidas y otros insumos agrícolas, además de nuevas tecnologías. El MAG puso a disposición servicios de fumigación y fertilización mediante drones agrícolas, una alternativa que permite realizar aplicaciones de manera más rápida y precisa.
La modernización del agro salvadoreño busca aumentar la capacidad de respuesta frente a eventos climáticos extremos. Los drones ya se utilizan en algunas zonas para aplicar fertilizantes y otros productos con mayor precisión, reducir tiempos de trabajo y facilitar las labores en terrenos complejos.
El respaldo a los agricultores incluye también el Bono Agrícola 2026, programa que mantiene habilitado el MAG para los productores beneficiarios.
El esquema busca dar mayor capacidad de elección sobre los insumos requeridos para trabajar cada cultivo y responder a las condiciones particulares de las parcelas.
El desafío se concentra principalmente en los pequeños agricultores del Corredor Seco. Reportes sobre las condiciones climáticas de 2026 advierten que la menor humedad del suelo puede afectar especialmente al maíz y reducir los rendimientos de productores que no cuentan con sistemas de riego.
Frente a este escenario, adaptar los calendarios de siembra, ampliar el acceso al riego y adoptar tecnología agrícola se convierten en herramientas para fortalecer la seguridad alimentaria en El Salvador. La apuesta es anticiparse a El Niño para que la sequía no se traduzca en escasez de maíz y frijol.