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Uno de los mineros tiene dos mujeres

El drama de los 33 mineros atrapados bajo tierra tiene historias que se cruzan entre ellas. El amor, siempre cercano a la tragedia, aporta lo suyo.

Uno de los atrapados le prometió a su esposa casarse por la iglesia cuando vea la luz. Está la advertencia de una mujer, que le hizo saber a su marido, con quien está casada hace 30 años, que si sigue de minero, ella se divorcia. Todo por carta.

Ahora este drama colectivo se matiza con un suceso similar a las que sucederían en las comedias. Se trata de la historia de Yonni Barrios de 50 años. Él se halla, con sus compañeros, a 700 m y debe ser el único que no quiere salir.

Afuera lo esperan su esposa y su amante, quien no sabía que lo era hasta el día de la tragedia.

Yonni, a quien ahora, en el campamento lo llaman como el superminero, llevaba una doble vida, de la que tendrá que dar explicaciones ni bien ponga un pie en la superficie.

Este drama empezó cuando ambas mujeres llegaron casi al mismo tiempo y dijeron, al unísono, ser la mujer de Yonni.

Él fue nombrado como auxiliar médico de sus compañeros. Aprendió estos conocimientos en un curso que siguió en una empresa en la que laboraba.

Hasta se han hecho bromas con esta situación. En el campamento dicen que Yonni se vio encerrado en las relaciones y dijo “trágame Tierra”, y su petición se cumplió.

Mientras, las mujeres esperan porque su pareja sea uno de los primeros en salir, las labores para rescatar a los mineros que están atrapados desde el pasado 5 de agosto, continúan.

La máquina Strata 950 excava unos 15 metros diarios.

Los sobrevivientes se han organizado en el interior del yacimiento. Se despiertan a las 07:30, desayunan, pasan controles médicos, rezan y estudian oratoria, técnicas para responder entrevistas.

Ayer, los mineros recibieron la primera ración de alimentos sólidos. El almuerzo fue: arroz con albóndigas y un kiwi.

Ellos se dividieron en tres grupos por iniciativa propia y cumplen horarios de trabajo de ocho horas. De esta forma, evitan roces, comparten los recursos y se distribuyen las tareas.

Duermen entre las 22:30 y 23:00. Los sobrevivientes se están preparando para ayudar en las labores de limpieza de material cuando el hoyo empiece a ensancharse.

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