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Tahlequah, conocida como J35, es una orca residente del sur que en 2018 conmovió al mundo al llevar el cuerpo de su cría muerta durante 17 días y recorrer más de 1 600 kilómetros.
Ahora, vuelve a mostrar un acto similar de duelo tras la pérdida de su nueva cría, identificada como J61. Este comportamiento, que fue reportado tres veces por CNN, genera preocupación entre los científicos y encendiendo las alarmas sobre el futuro de su especie.
J61 fue vista por primera vez el pasado 20 de diciembre en Puget Sound, en la costa noroeste de Washington, y su muerte fue confirmada el 31 de diciembre, según el Dr. Michael Weiss, del Centro de Investigación de Ballenas, tal como lo indica la CCN. Hasta el 5 de enero, Tahlequah continuaba cargando con el cuerpo de su cría, un comportamiento que refleja un vínculo materno excepcional y también pone de manifiesto el costo físico y emocional para esta orca.
La población de orcas residentes del sur, a la que pertenece Tahlequah, está catalogada como una de las más amenazadas de Estados Unidos, con apenas 73 individuos en 2019. El peso adicional del cuerpo de su cría muerta podría comprometer la capacidad de Tahlequah para alimentarse, aunque se presume que recibe apoyo de su manada, como ocurrió en 2018.
Los científicos también advierten sobre la alta tasa de pérdida reproductiva en esta población: el 70% de los embarazos terminan en abortos espontáneos o muertes tempranas, debido a factores como la escasez de alimentos y contaminantes en su hábitat.
El caso de Tahlequah no solo subraya el profundo vínculo emocional de estas criaturas, sino también la urgencia de proteger a una especie cuya supervivencia está en juego.