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Brasil se prepara para unas elecciones marcadas por la incertidumbre y una fuerte polarización. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro aparecen como los principales protagonistas de la contienda.
Las encuestas recientes sitúan a Lula ligeramente por delante. La diferencia ronda los cinco puntos porcentuales en la primera vuelta. Sin embargo, Flávio Bolsonaro ha reducido la distancia en los últimos sondeos, según informó EFE.
La campaña también está marcada por un escándalo de corrupción relacionado con el Banco Master. La entidad privada fue liquidada por orden del Banco Central. El caso dejó pérdidas superiores a 11 000 millones de dólares en fondos de pensiones públicos.
Las investigaciones continúan abiertas y buena parte de ellas permanece bajo secreto judicial. El caso ha salpicado a políticos, autoridades y jueces del Tribunal Supremo.
La crisis aumentó tras difundirse mensajes del banquero Daniel Vorcaro, enviados al magistrado Alexandre de Moraes. El juez fue instructor del proceso que terminó con la condena de Jair Bolsonaro por golpe de Estado.
Ambos sectores políticos intentan utilizar el escándalo contra sus rivales. Flávio acusó a Lula de formar un supuesto “consorcio” con personas vinculadas a la trama.
La izquierda, por su parte, cuestiona un patrocinio recibido por Flávio Bolsonaro. El senador reconoció haber recibido al menos 12 millones de dólares de Vorcaro para financiar una película sobre su padre.
Flávio defiende la legalidad del dinero y sostiene que procedía de fondos privados. Sin embargo, ha recibido pedidos para mostrar el contrato y explicar el destino de los recursos.
Lula pidió que las investigaciones avancen con rigor. Al mismo tiempo, criticó las filtraciones y advirtió sobre intentos de debilitar las instituciones, señaló EFE.
La disputa enfrenta dos proyectos políticos muy diferentes. Lula defiende un Estado fuerte y un amplio gasto social. Flávio Bolsonaro propone reducir el gasto y endurecer la política de seguridad.
Ambos candidatos enfrentan niveles de rechazo superiores al 45 %. Aun así, los sondeos no muestran una alternativa capaz de romper la polarización.
La primera vuelta será el 4 de octubre. Si ningún candidato supera la mitad de los votos, habrá segunda vuelta el 25 de octubre entre los dos más votados.
El escenario recuerda a 2022, cuando Lula y Jair Bolsonaro protagonizaron una elección muy ajustada. Lula terminó imponiéndose por menos de un punto porcentual, recordó EFE.
Con información de EFE