La lucha mundial contra el sida se tambalea ¿Cuál es la causa?

Estados Unidos proporcionaba dos tercios de la financiación internacional para la prevención del VIH en países de ingresos bajos y medios.

Imagen referencial. El decimocuarto sueldo puede aliviar gastos de educación, reducir deudas o fortalecer el ahorro, según expertos.

Clínicas cerradas y trabajadores de salud despedidos son algunos de los coletazos tras la congelación del financiamiento de Estados Unidos a los programas de lucha contra el sida, a escala mundial. Así lo indicó el más reciente informe de Onusida en Ginebra, Suiza.

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42 proyectos recibían apoyo de Estados Unidos

Apenas un mes después de que el presidente estadounidense Donald Trump asumió su cargo se frenó la ayuda internacional de su país. Fue entonces que el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (Onusida) recibió informes del impacto sobre programas, en al menos 55 países.

Eso incluye 42 proyectos que cuentan con el apoyo del Plan de emergencia de Estados Unidos para el alivio del sida, conocido como Pepfar. Desde 2003, a través de este fondo, más de 26 millones de vidas según Onusida, y 13 que reciben algún otro tipo de apoyo estadounidense, según publicó IPS.

Congelamiento de fondos por tres meses

La orden ejecutiva de Trump congeló los fondos de ayuda al exterior por 90 días. En estos días se evaluará los recortes en los programas que considere al margen de su agenda política, cuya guía es “Estados Unidos primero”.

La revisión se centró en contratos de asistencia plurianuales adjudicados por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid). La gran mayoría de ellos se eliminaron.

Luego, el secretario de Estado (canciller), Marco Rubio, emitió una “exención de emergencia para reanudar “la asistencia humanitaria que salva vidas”. Esto incluyó el tratamiento del VIH/sida.

Onusida informó a comienzos de febrero que había “una confusión generalizada” sobre cómo se estaba implementando la exención sobre el terreno.

Los 16 informes que recibió la entidad, entre el 17 y 21 de febrero, muestran que esas exenciones llevaron a la reanudación de algunos servicios. Entre ellos: tratamiento de VIH y prevención de la transmisión vertical.

20 países dependen más de los fondos estadounidenses

Antes de la congelación, Estados Unidos proporcionaba dos tercios de la financiación internacional para la prevención del VIH en países de ingresos bajos y medios. Esto lo asegura la Coalición Mundial para la Prevención del VIH.

En el mundo hay 40 millones de personas que viven con el VIH (virus de inmunodeficiencia humana). Además, cerca de 1,3 millones de personas contraen el virus al año. Por otra parte, debido a enfermedades relacionadas con el sida murieron 630 000 personas en 2023.

Más de la mitad de los medicamentos contra el VIH para la República Democrática del Congo (RDC), Haití, Mozambique, Tanzania y Zambia adquiere Estados Unidos.

El reporte nombra a 20 países que dependen en mayor medida de la financiación de Washington. Estas naciones son: RDC, Haití, Mozambique, Tanzania, Zambia, Uganda, Nigeria, Ruanda, Angola, Kenia. Adicionalmente, Ucrania, Burkina Faso, Burundi, El Salvador, Zimbabwe, Togo, Nepal, Costa de Marfil, Esuatini y Benín.

Un caso emblemático es el de Costa de Marfil, país de África occidental con 27 millones de habitantes. La ayuda de Washington representa más de la mitad de la respuesta total para apoyar a más de 400 mil adultos y niños que viven con sida.

¿Qué pasó tras la suspensión de actividades?

La orden de suspensión de actividades provocó un cierre total de los servicios financiados por el programa Pepfar. Este proyecto cubre 516 centros de salud en 70% de los distritos sanitarios de Costa de Marfil, y a 85 % de las personas que viven con VIH en tratamiento (alrededor de 265 000 personas).

Más de 8 600 empleados se vieron afectados, incluidos 597 trabajadores clínicos (médicos, enfermeras y parteras) y 3591 trabajadores comunitarios.

Por otra parte, no está claro cuánto tiempo durará la financiación extraordinaria. De forma paralela, el personal responsable de pagar a los socios implementadores están fuera de línea o trabajando a una capacidad muy reducida, indicó Onusida.

Además, los niveles críticos de las respuestas nacionales al sida no son elegibles para estas exenciones, incluidos muchos servicios de prevención del VIH y servicios comunitarios para poblaciones clave, como niñas, adolescentes y mujeres jóvenes.

Al mismo tiempo, los servicios de recopilación y análisis de datos se interrumpieron en numerosos países. La cantidad y la calidad de los servicios de prevención, pruebas y tratamiento del VIH están erosionados.

El personal que trabaja en los centros de salud se enfrenta a mayores cargas de trabajo, y los pacientes experimentan mayores tiempos de espera para recibir servicios, dijo Onusida.

Además “las declaraciones del gobierno de Estados Unidos a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas sugieren que los programas financiados por Estados Unidos centrados en la igualdad de género y las poblaciones transgénero podrían no reanudarse”, señala el informe de Onusida.

Su administración anunció el 26 de febrero recortes presupuestarios masivos de más del 90% en programas de ayuda y desarrollo en el extranjero por 54 000 millones de dólares, que ejecuta la Usaid.