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Haitianos celebran la independencia con ‘sopa de la libertad’

Un hombre prepara la sopa Joumou, también llamada la sopa de la independencia, plato nacional de Haití, que acaba de ser declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Foto: EFE

Personalidades y organizaciones de la sociedad civil haitiana celebraron la distribución de la sopa joumou, un plato tradicional servido con motivo del 218 aniversario de la independencia de Haití, en medio de una crisis sociopolítica y económica que sacude el país desde 2018.

En una de las calles de Delmas 30, en el corazón de la capital, varios jóvenes preparan el caldo en varias ollas ante la supervisión del responsable de una las asociaciones que organizan la cocción y posterior distribución de la llamada «sopa de la libertad».

«La sopa joumou es algo simbólico. El movimiento Sopa de la Libertad pretende empujar a los haitianos a respetar las fechas históricas importantes. Hemos elegido un día que puede unir a todos los haitianos», dijo Raymond Lerebours, presidente de la Fundación STO, que organizó la distribución.

Sopa de compartir y unidad

La cuarta edición de la Sopa de la Libertad se organizó en los 10 departamentos del país.

Es un movimiento social financiado por donaciones de particulares e instituciones. Se enumeran un centenar de puntos de distribución de sopas solidarias.

«Es una promoción para empujar a los haitianos a recuperar sus tradiciones. Queremos predicar con el ejemplo, animamos a la gente a hacer sopa», añadió Lerebours.

Durante el día, las organizaciones también distribuyeron el guiso en las calles.

En el sector Carrefour de lAéroport unos 500 niños de la calle recibieron sopa. También se realizó una distribución en una casa para niños en situación precaria en Delmas 3, así como en algunas de las cárceles de Puerto Príncipe.

Patrimonio inmaterial de la humanidad

Recientemente, la Unesco declaró patrimonio inmaterial de la humanidad el plato haitiano, que los esclavos que cultivaban la calabaza para prepararlo estaban impedidos de consumirlo por órdenes de los franceses que ocupaban Haití.

«Esto (la decisión de la Unesco) ha ampliado la iniciativa. Hay mucha más publicidad en torno a la sopa joumou. Este año hemos hecho mucho más con poco dinero», agregó Lerebours.

El objetivo era distribuir entre 24 000 y 30 000 raciones en todo el país con un presupuesto de algo más de 1 millón de gourdes (moneda local) recibidos en donaciones por los organizadores.

«Estamos tratando de corregir la falta de atención estatal a la decisión de Unesco.

Esto es un movimiento social, no es algo político. No recibimos financiación del Estado. De hecho, no aceptamos dinero público. No queremos depender de la financiación. Se trata de un movimiento ciudadano», afirmó el organizador.

Este movimiento de solidaridad pretende reunir a los haitianos de todas las tendencias y colores políticos.

No hay una ceremonia oficial

La estructura del movimiento la conforman jóvenes líderes que transmiten valores fundamentales como el compartir, la grandeza de espíritu y la honestidad. Se orienta a los jóvenes para que aprendan a servir a su país.

En Haití, la gente se queja de la falta de apropiación por parte de las autoridades del reconocimiento de la sopa joumou como patrimonio mundial para organizar actos en todo el país con motivo del primero de enero.

En todo el país, la gente bebía sopa de giraumon (calabaza) este 1 de enero, aunque en los mercados públicos la gente se quejaba del alto coste de los productos que componen la sopa, incluida la calabaza, uno de los elementos principales para la elaboración de la sopa.

Debido al control de las bandas armadas en la entrada sur de la capital, la cantidad de giraumon y otros productos que deberían haber entrado en Puerto Príncipe no pudieron hacerlo. Esto ha aumentado el precio en el mercado local.