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La guerra con Irán empieza a reflejar efectos directos sobre la economía de Estados Unidos, especialmente en el mercado de la energía, donde el petróleo y la gasolina registran incrementos que presionan el bolsillo de los ciudadanos.
El conflicto militar en Oriente Medio elevó la tensión en el estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas para el transporte mundial de crudo. Esto añadió incertidumbre al escenario económico de Estados Unidos, ya complicado por la inflación persistente, el debilitamiento laboral y las dudas en torno a las políticas comerciales del Gobierno de Donald Trump.
La Administración de Trump enfrenta un panorama más exigente mientras suben los costos energéticos y se mantiene la amenaza de una escalada económica si las operaciones militares se prolongan.
Especialistas consultados por EFE coinciden en que la duración del conflicto marcará el alcance del impacto económico. Alfredo Romero, economista y jefe del Departamento de la Universidad Técnica y de Agricultura de Carolina del Norte, afirmó que el tiempo de intervención definirá el comportamiento del mercado.
Romero explicó que un conflicto extendido elevará el costo de la energía, presionará la electricidad y el sistema productivo. Señaló que la gasolina ya aumentó en Estados Unidos y anticipó nuevas alzas por las restricciones en el estrecho de Ormuz, corredor clave que concentra una parte significativa del suministro global.
El especialista detalló que, si otras mercancías no logran cruzar la zona y deben desviarse por rutas más largas, el ajuste impactará también en bienes y servicios de consumo cotidiano. Esto trasladará mayores costos a los hogares.
Romero sostuvo que el incremento del precio de la gasolina representa un golpe directo a los ingresos familiares. Añadió que, tras cinco años de precios elevados, existía expectativa de un alivio por la reducción de las tasas de interés. Sin embargo, un conflicto prolongado aplazaría ese respiro y ampliaría la presión sobre los ciudadanos.
Según datos recientes, el petróleo subió alrededor de 17 % desde los ataques del sábado 28 de febrero de 2026, mientras la gasolina aumentó entre 10 y 20 centavos por galón.
Aunque Trump indicó en declaraciones desde el Despacho Oval que los precios caerán cuando el conflicto termine, su administración muestra preocupación por el impacto político.
La campaña republicana para las elecciones de medio mandato se centra en la asequibilidad del costo de vida.
Susie Wiles, jefa del Gabinete de Trump, mantuvo reuniones con asesores y funcionarios para evaluar mecanismos que reduzcan el impacto económico. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, defendió el manejo de la crisis y destacó el rol de Estados Unidos como mayor productor de petróleo crudo y gas natural.
Ante la volatilidad, la Casa Blanca anunció pólizas de seguro respaldadas por el Gobierno Federal para navieras que operan en el estrecho de Ormuz y evaluó incluso ofrecer escolta militar en la zona para contener la tensión en los mercados.
Con información de EFE.