
El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, reafirmó este lunes 13 de julio que asumirá el poder el próximo 7 de agosto en una guarnición militar del sur del país. Lo hizo mediante un mensaje en sus redes sociales, donde sostuvo que cumplirá la promesa realizada durante la campaña electoral, a pesar de la oposición del mandatario saliente, Gustavo Petro.
La decisión mantiene abierta una controversia institucional. Petro aseguró el domingo que, como comandante supremo de las Fuerzas Militares hasta el 7 de agosto, no autorizará que una instalación militar sirva como escenario para la posesión del nuevo Presidente. Aun así, De la Espriella ratificó que su investidura se realizará en una unidad castrense.
En su mensaje, De la Espriella afirmó que eligió una guarnición militar del sur del país para rendir homenaje a los integrantes de las Fuerzas Militares y a los uniformados que, según dijo, protegen la democracia, la libertad y la institucionalidad. Durante la campaña presidencial, el ahora mandatario electo mostró reiteradamente su cercanía con el estamento militar. Utilizó el saludo castrense y el lema “¡Firmes por la patria!”. Con su propuesta busca evidenciar la importancia que tendrán las Fuerzas Militares durante su administración.
Frente a la negativa expresada por Petro, De la Espriella dirigió un llamado al nuevo Congreso de la República, cuya instalación está prevista para el próximo 20 de julio. El presidente electo reconoció que no cuenta con mayoría en ese organismo, pero pidió a los legisladores permitir que la posesión se realice en una guarnición militar.
Además, instó a los congresistas a demostrar que están dispuestos a trabajar en armonía, de manera transparente y sin negociaciones ocultas. Les pidió interpretar el mandato de quienes votaron por una “patria milagro”, construida sin politiquería ni corrupción.
La Constitución colombiana establece que la posesión presidencial debe realizarse ante el Congreso. Tradicionalmente, la ceremonia se ha desarrollado en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional. Sin embargo, las últimas investiduras tuvieron lugar en la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá.
Hasta ahora no existen antecedentes de una posesión presidencial en un recinto distinto a esos escenarios, como plantea De la Espriella con su propuesta de realizar el acto en una guarnición militar del sur del país.
La iniciativa también ha generado cuestionamientos por las exigencias logísticas y de seguridad que implicaría trasladar la ceremonia. Entre los invitados suelen asistir jefes de Estado, jefes de Gobierno y representantes de organismos internacionales, lo que incrementa la complejidad de la organización.
Ante esas críticas, De la Espriella respondió que uno de los símbolos de su administración será la austeridad. Señaló que busca una ceremonia sencilla, sin gastos excesivos, y aseguró que no respaldará el despilfarro que, según afirmó, caracteriza a la politiquería corrupta del Gobierno saliente.
El presidente electo también manifestó que no responderá a los agravios surgidos en medio de la controversia. No obstante, reiteró que mantiene firme su decisión y aseguró que su posesión se llevará a cabo en el sur de Colombia.