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El Salvador celebrará elecciones generales el 28 de febrero de 2027, pero el ambiente preelectoral todavía no despierta mayor interés entre los ciudadanos.
El FMLN y la Alianza Republicana Nacionalista, Arena, ya presentaron sus candidaturas. Sin embargo, sus actividades y propuestas aún no logran conectar con el electorado, según la información entregada.
Aunque existen figuras dispuestas a enfrentar al presidente Nayib Bukele en las urnas, el documento señala que el deseo de un posible cambio tiene poca presencia en el ánimo ciudadano.
La llegada de Nayib Bukele al Gobierno debilitó a los partidos que gobernaron El Salvador durante las décadas anteriores.
Se atribuye parte de este cambio político a los resultados alcanzados en seguridad. El denominado “modelo Bukele” ofreció a los salvadoreños una tranquilidad que, según el oficialismo, no habían conocido las generaciones mayores de 40 años.
El Salvador atravesó una guerra civil y posteriormente un conflicto social marcado por la violencia de las pandillas. El accionar de esos grupos causó la muerte de más de 120 000 salvadoreños. La guerra civil dejó 75 000 fallecidos.
Bukele recuperó territorios controlados por las pandillas y devolvió la esperanza a sectores populares.
En esas zonas, muchas personas abandonaron sus viviendas para escapar de los grupos criminales. Otras vendieron sus propiedades a precios bajos por temor a que la situación del país no mejorara.
El Salvador se convirtió en 2026 en el país más seguro del hemisferio y que registra un despegue económico que no había experimentado anteriormente.
El panorama electoral aparece complejo para los partidos opositores.
Sus candidatos todavía no alcanzan niveles de popularidad que puedan representar una barrera frente al liderazgo de Bukele.
Los críticos del mandatario sostienen que ha perdido respaldo. Sin embargo, encuestas indican lo contrario. Bukele se mantiene como uno de los presidentes que conserva sus niveles de popularidad.
El FMLN oficializó su fórmula para las elecciones generales de febrero de 2027.
El médico Rafael Aguirre será el candidato a la Presidencia, mientras que la enfermera Madaí Santos buscará la Vicepresidencia.
Aguirre dirige desde 2020 el Sindicato de Médicos Trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, Simetrisss.
El candidato aseguró sentirse orgulloso de representar al FMLN en los próximos comicios.
También cuestionó la situación del sistema de salud y la educación de El Salvador. Aguirre criticó el uso de la inteligencia artificial en las escuelas y los despidos registrados en instituciones del Estado.
La exdiputada Mayteé Iraheta es la candidata presidencial de Arena.
Iraheta anunció que presentará una visión denominada “El Salvador está para más”.
Según el partido, la propuesta plantea “una nueva manera de hacer política” basada en reconocer los errores, defender aquello que funciona y realizar correcciones.
La candidata afirmó que “no basta con vivir sin miedo a la delincuencia” y que “la seguridad debe continuar”.
También sostuvo que las oportunidades y el empleo deben llegar a “todos los hogares”.
El FMLN y Arena, que fueron partidos fuertes en El Salvador, ya presentaron sus candidaturas. Sin embargo, la población todavía no los reconoce como opciones para gobernar.
Existe, además, el temor de sectores ciudadanos ante una posible salida de Bukele de la Presidencia.
Ese temor está relacionado con la posibilidad de que sean liberados miles de pandilleros encarcelados y se reviertan las condiciones de seguridad actuales.
Los medios de comunicación mantienen una cobertura limitada del ambiente preelectoral. Esta situación se atribuye a las pocas propuestas presentadas por los partidos y a que sus actividades todavía no consiguen conectar con quienes consumen información política.