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En el mismo día que Nicolás Maduro asumió nuevamente la presidencia de Venezuela, Estados Unidos reveló un incremento significativo en las recompensas por información que conduzca a su captura. La cifra alcanzó los 25 millones de dólares, una cantidad récord que se destina a los líderes del régimen venezolano, incluidos Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, el número dos del chavismo.
El anuncio fue hecho por el Programa de Recompensas del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Operó durante 35 años en la lucha contra el narcotráfico transnacional.
Esta recompensa se refiere a la presunta implicación de ambos en actividades criminales vinculadas al narcotráfico. Específicamente con el Cartel de los Soles, una organización que involucra a altos funcionarios venezolanos, y su colaboración con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Se trata de una organización terrorista designada por Estados Unidos.
La recompensa ofrecida no solo subraya la relación de Maduro con el narcotráfico, sino también una postura más firme del gobierno estadounidense hacia Venezuela.
La administración de Joe Biden decidió no reconocer las últimas elecciones presidenciales en el país, que fueron ampliamente criticadas por organizaciones sociales y gobiernos internacionales. Este endurecimiento de la política exterior estadounidense refleja un esfuerzo por desmantelar las redes de corrupción que se expanden desde el poder político en Venezuela.
Como destacó El Tiempo de Bogotá, la cifra de 25 millones de dólares que se ofrece por Maduro es similar a la recompensa ofrecida en su momento por el paradero de Osama Bin Laden, el terrorista más buscado en la historia de EE. UU. Además, se ofrecieron 15 millones de dólares por Vladimir Padrino López, ministro de Defensa venezolano, también acusado de facilitar el tráfico de cocaína hacia Centroamérica.
El monto ofrecido por los funcionarios venezolanos supera incluso las recompensas otorgadas por otros narcotraficantes internacionales de alto perfil. Es el caso de Rafael Caro Quintero e Ismael ‘El Mayo’ Zambada, cuya captura sigue siendo una prioridad para EE. UU. Esta política de recompensas es clave en la lucha contra el crimen organizado y la corrupción en América Latina, como se destacó en El Tiempo de Bogotá.