
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asistió este miércoles, 1 de abril de 2026, a la sesión de la Corte Suprema que debate la legalidad de su orden para limitar la ciudadanía por nacimiento, informa EFE.
Este mandato busca negar este derecho a los hijos de padres indocumentados o con visados temporales. Esta situación marca un hito, ya que es la primera vez que un mandatario estadounidense en ejercicio presencia argumentos orales ante el alto tribunal.
En junio de 2025, el tribunal falló a favor de Trump, levantando bloqueos en tribunales menores sobre esta controvertida política. El presidente llegó unos 10 minutos antes del inicio de la vista y tomó asiento en la primera fila de la sección pública. Escuchó en silencio con las manos entrelazadas mientras el procurador general, John Sauer, defendía la posición de su Administración.
Anthony D. Romero, director ejecutivo de la Unión de Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU), comentó: “Si el presidente Trump desea acudir a la Corte Suprema para ver cómo la ACLU le da una lección sobre el significado de la Constitución y la ciudadanía por derecho de nacimiento, estaremos encantados de sentarnos junto a él en ese mismo tribunal”. Además, Romero afirmó que cualquier intento de desviar la atención sobre este caso no tendrá éxito.
Romero destacó que este es uno de los casos más importantes en los últimos cien años en Estados Unidos. Limitar la ciudadanía automática para hijos de migrantes irregulares fue una promesa clave durante la campaña del líder republicano.
Trump firmó la orden ejecutiva el mismo día que asumió su segundo mandato en enero de 2025. Sin embargo, esta fue recurrida casi inmediatamente en cortes de varios estados, de acuerdo con EFE.
La decisión del Supremo de escuchar argumentos significa una revisión del derecho consagrado en la Enmienda 14 de la Constitución, que garantiza desde el siglo XIX la ciudadanía estadounidense a quienes nacen en el territorio.
El presidente ha defendido su postura argumentando que esta legislación se aprobó tras la guerra civil (1861-1865) para proteger a los “hijos de los esclavos” y no para aquellos que “se toman vacaciones para obtener la ciudadanía” estadounidense.
En junio pasado, una mayoría conservadora (6-3) del tribunal respaldó a Trump al levantar bloqueos emitidos por jueces en Maryland, Washington y Massachusetts.
Estos jueces determinaron que el presidente no tiene autoridad para cambiar o restringir la Constitución. Sin embargo, el Supremo no decidió sobre la constitucionalidad de su orden ejecutiva sino sobre la jurisdicción de los juzgados menores.
Expertos legales y defensores de derechos humanos cuestionan esta limitación. Señalan que la ciudadanía por nacimiento es un derecho constitucional que no puede ser derogado por una orden presidencial. Según un estudio del Migration Policy Institute, unos 255 000 niños al año podrían verse afectados si el tribunal se pone del lado de Trump.
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Aunque varios presidentes han estado relacionados con el Supremo, Richard Nixon defendió un caso ante esta corte en 1967 durante su mandato como vicepresidente y presidente. William Howard Taft también ejerció como jefe del tribunal tras su presidencia (1909-1913).
Este caso representa un momento crucial en el debate sobre los derechos constitucionales en Estados Unidos y podría tener implicaciones significativas para miles de familias, indica EFE.
Información externa: Donald Trump
Con información de EFE