
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, comparó este domingo al Gobierno de EE.UU. con los nazis y lo acusó de aplicar una “política genocida” contra la isla, que busca “apropiarse de todo el país”.
Estas declaraciones ocurrieron en Pinar del Río durante el acto político del 73 aniversario del frustrado asalto al Cuartel Moncada, un evento significativo en la historia cubana.
Díaz-Canel destacó que este año, la fecha estuvo marcada por la presión máxima de Washington sobre Cuba.
“Antes fueron Gaza, Líbano e Irán. Hoy es Cuba. Mañana puede ser cualquier otra nación”, afirmó el presidente. Además, advirtió que su país “no es la primera ni será la última víctima” de las políticas estadounidenses.
El presidente cubano criticó a los funcionarios del Departamento de Estado, describiéndolos como expertos en redactar sanciones y hacer listas. A su juicio, son una versión moderna de los redactores de edictos militares que se temieron en tiempos medievales y durante las ocupaciones nazis en la II Guerra Mundial.
Díaz-Canel calificó la presión contra Cuba como “un genocidio fríamente calculado por el Gobierno de EE.UU.”, dentro de una campaña de “máxima asfixia” que incluye el bloqueo petrolero en Cuba, vigente desde enero, y varias oleadas de sanciones secundarias. Las últimas sanciones “rompen el récord de la infamia”, dijo, dirigiéndose especialmente a las misiones médicas cubanas en el exterior.
A pesar de las críticas hacia EE.UU., Díaz-Canel reconoció que Cuba enfrenta “uno de los momentos más difíciles de su historia”. En este contexto, argumentó que es una “prioridad estratégica” implementar cambios profundos y necesarios para liberalizar y descentralizar la economía cubana.
Este paquete de 176 reformas busca atraer inversión responsable y estimular a los trabajadores, mientras se mantiene un enfoque en la justicia social y el apoyo a grupos vulnerables. Según expertos, se trata del mayor plan de transformación económica desde 1959.
Díaz-Canel instó a los cubanos a “no tener miedo a los cambios” y reafirmó que Cuba tomará decisiones políticas, económicas y sociales de manera independiente como un “país soberano”. Su discurso mantuvo un tono crítico hacia EE.UU., sin mostrar disposición a un diálogo entre iguales ni referirse a posibles contactos entre ambos países.
El acto contó con la presencia de altos cargos del Gobierno y del Partido Comunista de Cuba (PCC), aunque notablemente no asistieron figuras como el expresidente Raúl Castro ni su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro.
Elaborado con información de EFE.