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Una oleada de ciberataques contra supermercados en Europa puso bajo alerta a autoridades, cadenas de distribución y especialistas en seguridad informática.
Los atacantes consiguieron acceder de forma remota a sistemas de refrigeración conectados a Internet y alterar sus temperaturas, una acción que obligó a retirar alimentos y, en algunos establecimientos, provocó pérdidas de productos.
Los primeros incidentes fueron detectados en Bélgica, Luxemburgo, Suecia, Irlanda y Países Bajos. Posteriormente se reportaron casos en Italia y Portugal, mientras Rumanía investiga aumentos anómalos de temperatura en seis supermercados como un posible ataque informático.
La ofensiva evidencia cómo la ciberseguridad de dispositivos conectados a Internet puede tener consecuencias más allá del mundo digital y afectar directamente a la cadena de abastecimiento y conservación de alimentos.
El procedimiento detectado presenta características similares en varios países. Los atacantes consiguieron acceder a distancia a equipos conectados a Internet y manipular su funcionamiento para elevar la temperatura de los refrigeradores o activar el modo de descongelación.
En Bélgica, los incidentes alcanzaron a unos 40 supermercados Delhaize y 15 Carrefour. Algunos establecimientos tuvieron que desechar mercancías debido a la ruptura de la cadena de frío, mientras otros recurrieron a camiones frigoríficos para conservar los productos.
Los problemas comenzaron cerca de la medianoche y algunos congeladores llegaron a registrar aproximadamente 15 grados centígrados. Técnicos especializados fueron movilizados durante la madrugada para intentar recuperar el funcionamiento de los sistemas.
Suecia registró uno de los casos más extremos. Coop informó que las temperaturas de algunos equipos llegaron hasta 50 grados centígrados, mientras Ica reconoció ataques contra un número limitado de establecimientos. El Centro Nacional para la Seguridad Cibernética abrió una investigación.
En Irlanda, Musgrave informó que el problema afectó a un modelo específico de equipos instalado en 13 supermercados SuperValu. Como medida preventiva, los productos refrigerados y congelados de los establecimientos afectados fueron retirados de la venta.
Países Bajos también registró ataques contra 17 empresas, principalmente carnicerías y pequeños comercios. Según el proveedor Danfoss, varios sistemas utilizaban contraseñas predeterminadas y redes sin protección adecuada, vulnerabilidades que facilitaron el acceso remoto.
Italia confirmó este 3 de noviembre que también fue afectada, aunque el Gobierno aseguró que el impacto fue “muy limitado”. Una veintena de supermercados de Sicilia, además de establecimientos o empresas en Toscana y Emilia-Romaña, registraron incidentes.
Las autoridades italianas determinaron que varias instalaciones afectadas mantenían sistemas de seguridad obsoletos, interfaces expuestas directamente a Internet y deficiencias de autenticación. El Gobierno aseguró que no se detectaron riesgos para la salud derivados de procesos de descongelamiento.
Italia anunció una estrategia que incluye vigilancia de amenazas, coordinación con distribuidores, identificación de empresas vulnerables y difusión de recomendaciones para reducir riesgos.
En Portugal, siete supermercados Intermarché sufrieron problemas en sus sistemas de refrigeración y tres registraron pérdidas de productos. La empresa señaló que el ataque habría tenido como objetivo a un proveedor externo encargado de gestionar estos equipos.
Las autoridades portuguesas mantienen investigaciones y organizaciones especializadas solicitaron auditorías urgentes después de advertirse que decenas de instalaciones frigoríficas podían encontrarse expuestas en Internet.
Rumanía, por su parte, investiga aumentos de temperatura detectados en seis supermercados. Los controladores de los refrigeradores eran accesibles directamente desde Internet y utilizaban software antiguo, según información conocida por la autoridad nacional de ciberseguridad.
La nueva oleada tiene un antecedente reciente. Durante la noche del 11 al 12 de octubre, cientos de supermercados franceses de cadenas como Intermarché, Coopérative U, Carrefour, Leclerc y Monoprix sufrieron ataques contra sus sistemas frigoríficos.
En algunos casos, las temperaturas llegaron hasta 50 grados durante seis horas. La manipulación obligó a destruir alimentos e incluso provocó conatos de incendio. Las pérdidas para el sector fueron estimadas entonces en decenas de millones de euros en una sola jornada.
La reiteración de estos episodios eleva la preocupación por la protección de infraestructuras digitales vinculadas a la distribución de alimentos. El comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, consideró que los ataques buscan perturbar deliberadamente la cadena de abastecimiento alimentario y erosionar la confianza de los consumidores.
El escenario también deja una advertencia para empresas de otros sectores: equipos industriales, sistemas de climatización, refrigeradores y otros dispositivos conectados requieren contraseñas seguras, software actualizado y accesos remotos protegidos para reducir la exposición frente a nuevas amenazas digitales.