
Las autoridades de Filipinas confirmaron este martes, 9 de junio de 2026, el fallecimiento de 38 personas a causa del terremoto de magnitud 7,8 que azotó la isla sureña de Mindanao.
Las labores de búsqueda de desaparecidos y evaluación de daños continúan, mientras se reporta que 4 millones de niños no tienen acceso a la escuela.
Según datos del Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (Ndrrmc), cuatro personas permanecen sin localizar y más de 470 resultaron heridas. El sismo afectó directamente a unos 145 000 ciudadanos, lo que equivale a cerca de 33 000 familias. Además, se contabilizaron 40 674 desplazados y 2 505 viviendas dañadas, con 460 completamente destruidas.
El potente temblor causó daños en edificios gubernamentales, viviendas, carreteras y puentes.
Tras el sismo, se registraron unas 1 055 réplicas en las siguientes 24 horas, con magnitudes que oscilaron entre 1,3 y 6,7.
El terremoto fue detectado a las 07:37 del lunes a unos 24 kilómetros al suroeste de la isla de Burias, a una profundidad de aproximadamente 55 kilómetros, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El terremoto ocurrió el mismo día en que millones de niños regresaban al colegio para iniciar el curso escolar.
Las aulas quedaron reducidas a escombros, dejando sin certeza el regreso de unos cuatro millones. Se reportaron daños parciales o totales en un millar de escuelas, muchas en funcionamiento durante el sismo.
Un menor en edad escolar figura entre los fallecidos. Decenas de niños han recibido asistencia médica y otros tantos forman parte del total de 31 701 personas que ahora duermen en refugios temporales.
El desastre ha golpeado especialmente a los más pequeños. La agencia de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha solicitado priorizar su atención en la respuesta humanitaria.
La ciudad General Santos, la más afectada por el terremoto, se encuentra en “estado de calamidad”.
Al menos 12 personas murieron debido al derrumbe de edificios y caída de escombros. Sin embargo, esta cifra podría aumentar ya que muchas comunidades permanecen aisladas por el desplome de carreteras y puentes.
Aparte de General Santos, los municipios de Maasim, Malapatan y Glan también sufrieron severos daños. En estas áreas, un gran deslizamiento de tierra sepultó viviendas, causando varias muertes reportadas en la provincia.
El archipiélago filipino se asienta sobre el Anillo de Fuego del Pacífico, una zona con alta actividad sísmica y volcánica donde cada año se registran alrededor de 7 000 terremotos, la mayoría moderados.
Con información de EFE