31 de octubre de 2018 12:51

130 niños shuar hacen largas caminatas para ir a la escuela

Juan Mandu camina por la vía Macas-Puyo rumbo a su casa. El niño debe ascender una pequeña montaña para ir a su casa ubicada en la comunidad Tarimiet, a ocho kilómetros. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Juan Mandu camina por la vía Macas-Puyo rumbo a su casa. El niño debe ascender una pequeña montaña para ir a su casa ubicada en la comunidad Tarimiet, a ocho kilómetros. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Fabián Maisanche

Juan Mandu caminó dos horas desde la escuela Chapints para regresar a su casa, en la comunidad Tarimiet, en el sur de Pastaza.

El niño, de 7 años, empleó ese mismo tiempo en la mañana para ir a clases. Esas caminatas son diarias, por un estrecho sendero de árboles y vegetación, y por la vía Macas-Puyo, que está en el trayecto.

Mandu, otros niños y jóvenes de 15 comunidades de la nacionalidad Shuar, en el cantón Pastaza, caminan entre una y dos horas para ir a sus escuelas. No tienen otra manera de hacerlo, porque no cuentan con transporte público. En las comunidades más lejanas, como Iwia, hay la opción de subirse a uno de los tres buses, con cuatro frecuencias diarias.

Su madre, Tamia Cuji, de 39 años, contó que los dos hacen ese periplo todos los días. A veces, lo hacen bajo la lluvia, como el viernes 26 de octubre, que cayó una tempestad. En el camino conversan sobre las tareas de la escuela. “A veces vamos jugando a las cogidas para llegar rápido a la casa”.

Las donaciones

Las bicicletas en buen estado se recolectan en Quito en los almacenes Topbike Ecuador, Ciclópolis y Shinchibiker. En Ambato están en Matt's cycles y Bike center. El proyecto Dona tu bici pretende beneficiar a más de 100 niños, de entre 5 y 19 años, de las nacionalidades Shuar y Achuar de Pastaza.

Él y 395 niños más estudian en la Unidad Educativa Intercultural Chapints, que es la más cercana para las comunidades San José, Iwia, Tarimiet, Kumay, Tazukey, entre otras.

Juan Mandu camina por la vía Macas-Puyo rumbo a su casa. El niño debe ascender una pequeña montaña para ir a su casa ubicada en la comunidad Tarimiet, a ocho kilómetros. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Juan Mandu camina por la vía Macas-Puyo rumbo a su casa. El niño debe ascender una pequeña montaña para ir a su casa ubicada en la comunidad Tarimiet, a ocho kilómetros. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

La comunidad de Mandu está a ocho kilómetros de distancia de este centro educativo.

El niño es uno de los 130 alumnos que arriban a pie, porque no hay vías carrozables.

Chapints es el único centro de estudio que oferta desde el octavo año de educación básica hasta el tercero de bachillerato general unificado. En las otras ocho unidades educativas que hay en la zona solo se cuenta con educación básica.

Katty Tanchina vive en la comunidad Achu, de la parroquia Simón Bolívar.

Su hijo Ángel, de 15 años, estudia en primero de bachillerato. El joven se levanta a las 04:30 para desayunar y alistarse para ir al colegio. En su caso, tiene la opción de tomar el bus de transporte interparroquial, que pasa a las 05:00 por su casa. Ese viaje toma hasta dos horas.

Pero, a veces, también camina, cuando no llega a tiempo al carro o porque sus padres no tienen dinero para el pasaje.

En esos casos, Ángel y cinco vecinos se reúnen cerca de su casa para iniciar el trayecto de cinco horas. El camino que recorren es empedrado y en algunos tramos deben sortear pequeños riachuelos.

Entre los cuadernos, lápices y carpetas llevan un paraguas o fundas plásticas para protegerse de la lluvia. “No importa madrugar para ir a la escuela. A pesar de que es cansado ya estamos acostumbrados”, contó.

El día que no van a clases deben ayudar a sus padres en el campo. Ellos sacan de las chacras el verde, la yuca, la madera o la papa china. También cuidan a sus hermanos pequeños.

Juan Mandu camina por la vía Macas-Puyo rumbo a su casa. El niño debe ascender una pequeña montaña para ir a su casa ubicada en la comunidad Tarimiet, a ocho kilómetros. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Juan Mandu camina por la vía Macas-Puyo rumbo a su casa. El niño debe ascender una pequeña montaña para ir a su casa ubicada en la comunidad Tarimiet, a ocho kilómetros. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

El rector de la Unidad Educativa Chapints, Marcelino Kajekey, explicó que la comunidad más lejana es la Iwia, ubicada a 15 kilómetros. De esa zona llegan ocho niños y tienen la posibilidad de viajar en bus.

Sin embargo, el rector contó que a los estudiantes les toca caminar cuando el carro pasa antes de hora. “El bus sale de la comunidad a las 03:00, pero los chicos tienen problemas para retornar”, porque ese carro no circula a la hora de salida de clases de la unidad; lo hace antes de las 13:00, hora en la que se termina la jornada. “Algunos deciden regresar caminando a su casa sin almorzar”, indicó Kajekey.

Otro problema que tienen es que la vía a la comunidad Iwia es peligrosa. Los buses y los jóvenes deben atravesar los ríos Titiguel y Washinza para llegar a sus destinos.

Manuel López, de 16 años, vive en la comunidad Kumay, situada a 11 kilómetros de Chapints. El pasado viernes, el joven y tres compañeros más de su localidad se reunieron para iniciar su caminata hacia su hogar, a una hora y media de viaje desde la institución.

No tenían dinero para el bus. “Mis padres están en el campo y no lograron vender el maduro. Ya estamos acostumbrados”, dijo López.

Los caminos que van desde las comunidades hacia Chapints son de tierra y piedra. Lo más rápido que circulan es a una velocidad de 30 o 50 kilómetros por hora.

Por ahí van camionetas de la Prefectura, el Patronato, volquetas, camiones y buses. Los pocos carros particulares que ingresan a la zona son de dirigentes o de los profesores.

Como una alternativa ante la falta de transporte, la Prefectura y grupos de ciclistas impulsan la campaña Dona tu bici. El propósito es recolectar 100 unidades en buen estado para entregar a niños de estas 15 comunidades. En una segunda etapa se ayudará a los alumnos de otras comunidades. Mandu tiene la esperanza de recibir una de las bicis.

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